Por: César Mairena
Hace trece años, hacía su tránsito a la inmortalidad el Comandante Eterno, Hugo Rafael Chávez Frías.
Chávez está vivo en cada programa y proyecto, que la Revolución Bolivariana entregó no solo al pueblo de Venezuela, también a los pueblos de los países miembros del ALBA-TCP.
Y decimos que Chávez es eterno, porque vivió, trabajó, luchó y defendió valores y principios revolucionarios eternos y universales como la generosidad, la solidaridad, la soberanía, la autodeterminación, la independencia, la inclusión, el patriotismo, el orgullo patrio y latinoamericano, porque rescató con hechos, el sueño de “El Libertador” Simón Bolívar, de una América Latina unida como un solo pueblo. Chávez nos demostró que la solidaridad y el amor que une, es el mayor peligro para el imperio norteamericano, que es egoísta y que nos divide.
Chávez, es admirado, amado y recordado, en el mundo entero, no solo por la generosa ayuda material que brindó al mundo -en Nicaragua jamás olvidaremos y jamás dejaremos de agradecer su apoyo, que nos sacó literalmente de las tinieblas de los apagones, en que nos dejaron los gobiernos neoliberales, por poner uno, de muchos ejemplos, de su amor por la tierra del general Sandino- también Chávez fue fuente de inspiración, de ejemplo, de ilusión, nos demostró que la ideología socialista, revolucionaria, nacionalista, solidaria, no estaba muerta, no estaba acabada, no estaba fracasada. Que la utopía es posible.
Ese momento doloroso, terrible, de su partida física, fue motivo de triunfalismos de parte de los enemigos de la revolución bolivariana, porque el capitalismo, porque el egoísmo, porque la injusticia, porque la división, porque la exclusión, porque la matanza, porque el saqueo, el genocidio y la explotación, siguen en el mundo, como manifestación del imperialismo norteamericano y el colonialismo europeo, que dividen a la humanidad. Ese equivocado triunfalismo, se volvió a manifestar el tres de enero del presente año, cuando el decadente imperio de los EEUU mandó a ejecutar el secuestro del Presidente Constitucional de Venezuela y heredero del legado de Chávez, Nicolás Maduro Moros y su esposa, la primera combatiente, Cilia Adela Flores. Nuestra solidaridad con ellos, pues son héroes que están por enfrentar una audiencia en New York, en un proceso judicial lleno de calumnias y mentiras, que pretende justificar lo injustificable: secuestrar a un presidente de una nación libre, soberana e independiente con cargos inventados.
Los enemigos de Vietnam, Venezuela, Irán, Cuba y Nicaragua olvidan que las revoluciones surgen por justicia, equidad, generosidad, valor, solidaridad, nacionalismo, dignidad, honor, principios y valores que existirán siempre, no importa el poderío militar, la fuerza que doblega el derecho y la razón, y la riqueza del agresor y del invasor, que toma por la fuerza lo que no le pertenece.
Hoy celebramos a Chávez, porque a trece años que se liberó de su cuerpo terrenal, se volvió ejemplo, se volvió idea, se volvió lectura y consciencia libertadora, se volvió orgullo, se volvió amor, se volvió leyenda, se volvió patriotismo, se volvió alegría, se volvió latinoamericanismo, se volvió paz, se volvió salud, se volvió mártir de la causa sublime, se volvió vida, se volvió valentía que no puede morir, Hugo Rafael Chávez Frías, más que nunca, es la prueba de que las revoluciones son amor, son lealtad, son verdad, son alegría, son vida, son fuerza, son conocimiento, son justicia, son heroísmo, son patriotismo, son palabra y a la vez acciones congruentes, son solidaridad, y son verdad, ante un imperialismo norteamericano y un colonialismo europeo criminales, injustos, mentirosos, asesinos, cobardes, amenazantes, traidores, ladrones, saqueadores, excluyentes, ignorantes, explotadores, racistas, mortales, genocidas, monstruosamente inhumanos e irremediablemente temporales.
La memoria y el legado de Chávez, perduran.
Hoy, Hugo Rafael Chávez Frías y su legado, vive y vencerá al imperialismo norteamericano y al colonialismo europeo, a pesar de las dificultades, a pesar de los retos, a pesar de las amenazas, hoy que celebramos su paso a la inmortalidad, no lo dudamos.
