Desde las instalaciones del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED), autoridades brindaron una conferencia de prensa para informar sobre la sismicidad registrada el pasado 18 de marzo de 2026 al suroeste del volcán Masaya.
La comparecencia fue presidida por el doctor Vladimir Gutiérrez Corea, codirector de INETER; el doctor Wilfried Strauch, director general del Centro de Asesoramiento Técnico en Sismología y Vulcanología (CATAC); y el doctor Guillermo González González, ministro director de SINAPRED.
El doctor Guillermo González informó que, tal como lo anunció la Copresidenta Rosario Murillo, las instituciones se encuentran brindando información objetiva y precisa sobre el enjambre sísmico registrado en la zona del volcán Masaya.

Por su parte, el doctor Wilfried Strauch explicó que el monitoreo realizado la noche del 18 de marzo fue posible gracias al fortalecimiento de la red sísmica nacional, con la instalación de nuevas estaciones desde diciembre del año pasado. Detalló que cada punto registrado en los mapas corresponde a estaciones sísmicas, incluyendo nuevas ubicaciones en Managua y Masaya, lo que permitió una mayor precisión en la localización de los eventos.
Indicó que los sismos se concentraron principalmente en zonas cercanas a la laguna de Masaya, a cierta distancia de los principales cráteres, especialmente del cráter Santiago, donde se encuentra el lago de lava. Subrayó que, aunque no ocurrieron directamente en los cráteres, forman parte del sistema volcánico.
El especialista explicó que los eventos registrados fueron de alta frecuencia, lo que corresponde a sismos de origen tectónico, provocados por el movimiento de fallas debajo del volcán. Estas fallas pueden activarse por la dinámica de las placas tectónicas del Caribe y del océano Pacífico, o bien por el movimiento de magma que intenta ascender hacia la superficie.
“En este momento no podemos determinar con certeza cuál de estas dos causas originó el fenómeno”, señaló.

Strauch destacó que el sistema automatizado de monitoreo, basado en un software de alta capacidad, permitió detectar y analizar los sismos en cuestión de segundos, determinando que no representaban un peligro inmediato, por lo que no se activó la alerta temprana en dispositivos móviles.
Asimismo, detalló que, tras los primeros eventos de menor magnitud, se registraron sismos más fuertes que fueron percibidos en Masaya, zonas aledañas e incluso en el sur de Managua. También se reportaron dos sismos adicionales en Ciudad Sandino, considerados poco usuales por su ocurrencia simultánea en una zona cercana a la capital.
El experto resaltó que, con más de 70 años de experiencia, no recuerda un enjambre sísmico similar en el volcán Masaya, lo que lo convierte en un evento particular que requiere atención.

“Recomendamos prudencia. Podríamos estar ante una etapa de mayor actividad sísmica o, en un escenario menos probable, ante un proceso relacionado con el ascenso de magma que eventualmente podría generar actividad volcánica”, advirtió.
Añadió que actualmente se cuenta con mejores herramientas de monitoreo, incluyendo nuevas cámaras instaladas en el volcán como parte de proyectos de cooperación internacional, lo que fortalece la vigilancia permanente. No obstante, reiteró que no es posible realizar predicciones exactas sobre el comportamiento del volcán.
Finalmente, enfatizó la importancia de continuar fortaleciendo el uso del sistema de alerta temprana sísmica y ampliar su acceso a la población.

Por su parte, el doctor Guillermo González reiteró que el SINAPRED mantiene vigilancia permanente y comunicación constante con los municipios de Masaya y Carazo, donde también se sintieron los sismos.
Subrayó el llamado a la calma, la prudencia y la preparación, instando a la población a poner en práctica las medidas de autoprotección ante sismos, especialmente de cara al próximo ejercicio nacional.
“Debemos mantenernos informados, actuar con tranquilidad y estar preparados ante cualquier eventualidad”, expresó.
Las autoridades aseguraron que continuarán informando oportunamente a la población sobre cualquier cambio en la actividad sísmica.





