“Roberto González Herrera, mártir estudiantil desde el cielo ilumina nuestros caminos y nuestro caminar” Cra. Rosario Murillo
Por: Leónidas Martínez
Los jóvenes universitarios de Nicaragua conmemoran este día la caída de Roberto González Herrera, quien perdió la vida el 20 de abril de 1999 durante las protestas estudiantiles en defensa del 6% constitucional destinado a la educación superior del país.
Este hecho trágico ocurrió en las inmediaciones del Banco Central de Nicaragua, en el contexto de una movilización estudiantil que exigía al gobierno, del entonces presidente Arnoldo Alemán, el cumplimiento del presupuesto establecido para la educación superior. Durante la manifestación, fuerzas policiales intervinieron, dando como resultado la fatal caída del líder universitario.
Roberto González, conocido entre sus compañeros como “El Chino”, era estudiante de Derecho de la UNAN-Managua y destacó por su compromiso con las causas sociales y la defensa del acceso a la educación para jóvenes de escasos recursos. Su muerte marcó un punto de inflexión en las luchas estudiantiles por ese 6% constitucional, consolidándose como el último mártir de este movimiento.
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Su muerte se convirtió en un símbolo de inspiración, lucha y legado revolucionario dentro del movimiento estudiantil, marcando un momento decisivo en la defensa de los derechos universitarios en el país. Desde entonces, su figura ha sido recordada como parte fundamental de la historia de las reivindicaciones estudiantiles en Nicaragua.
El Movimiento Estudiantil y autoridades académicas de todas las universidades públicas a lo largo del país, recuerdan su valentía y señalan que su legado permanece vigente en las conquistas alcanzadas por nuestro pueblo y nuestros jóvenes estudiantes.
Particularmente la victoria más grande es la restitución de derecho en el ámbito de la Educación Superior, garantizada por el GRUN.
Nosotros como jóvenes nos debemos de comprometer a mantener vivo ese legado histórico y ese compromiso social y revolucionario con nuestra nación, porque una de las más grandes conquistas que puede tener nuestro pueblo luchador, es ver a hijos de obreros y campesinos tener la oportunidad de formarse en las universidades públicas del país.
Roberto González Herrera no cayó, se sembró en la historia, hoy su nombre es bandera, su lucha es camino y su memoria es fuego.
