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Diario Barricada
Análisis

YA DEJEN DE JODER

Redacción Central
Redacción Central 12 de mayo, 2026 • 4 min de lectura

Ya dejen de joder. El pueblo está harto de los mismos mercenarios y propagandistas de la mentira que no aceptan la derrota del 2018 y continúan todos los días lanzando veneno, miseria y ataques contra el país. Son los mismos que incitaron al odio, promovieron violencia y decidieron salir a matar inocentes creyendo que podían rendir a la nación mediante el miedo, el caos y el derramamiento de sangre.

Los vampiros microfoneros parece que siguen sedientos de más sangre.

No les basta con el dolor provocado cuando levantaron los tranques de la muerte. Estos calaches viejos son responsables directos de la destrucción de la economía, sembraron el terror y secuestraron el país para imponer por la fuerza un proyecto arrodillado al imperialismo, pero fracasaron. Los derrotó el pueblo y los derrotó nuestro Buen Gobierno Sandinista. Pero tal parece que estos terroristas viven atrapados en el pasado.

Por favor, que alguien les diga de una vez que son muertos insepultos. ¡Pobres títeres sin cabeza!, personajes enterrados por su propio fracaso y despreciados por todo un pueblo que jamás olvidará el daño que le provocaron a Nicaragua. Ahora pasan todos los días pidiendo sanciones, promoviendo bloqueos, difundiendo calumnias y tratando de intoxicar el ambiente nacional, pero lo hacen cobardemente desde afuera porque jamás soportaron que este pueblo recuperara la paz y siguiera adelante después del desastre que ellos mismos provocaron.

Son mercaderes del descrédito, buhoneros del odio que cambiaron la verdad por el aplauso extranjero y terminaron reducidos a heraldos del resentimiento. Alguna vez se disfrazaron de falsos periodistas independientes, pero la máscara cayó cuando sus propios patrocinadores los exhibieron en listas de financiamiento destinadas a operar contra Nicaragua y desestabilizar la patria.

Ya dejen de joder. No se olviden que hoy deambulan como prófugos de su propia ruina moral. No quieren entender que terminaron convertidos en fantasmas asustados, figuras derrotadas y consumidas por el fracaso que ellos mismos ayudaron a fabricar, aferrados a discursos fatigados mientras intentan sobrevivir sobre las cenizas del desastre que provocaron.

Ninguno conserva autoridad moral para señalar a nadie. Sus nombres quedaron asociados al terrorismo, la manipulación, el cinismo y la traición convertida en oficio. Son escribanos de la infamia, viudas eternas del golpismo derrotado, voces agrietadas que todavía suspiran por el país incendiado que no pudieron imponer. Hablan de libertad con la misma boca y la misma lengua viperina con la que todos los días injurian, difaman y calumnian. Pronuncian la palabra democracia con las manos todavía manchadas por la conspiración y el servilismo. Véanse al espejo. Ustedes no dan miedo, ustedes dan lástima.

Y cuando el pueblo exclama “ya dejen de joder”, no lo hace desde la vulgaridad, sino desde el cansancio acumulado de una nación que sobrevivió al odio, a la incertidumbre y a la manipulación promovida por esos operadores entregados al extranjero. Es la expresión cruda de la sabiduría popuar, la manera directa en que la gente manifiesta su indignación frente a quienes intentaron entregar Nicaragua y todavía continúan atacándola desde la distancia.

Porque mientras esos propagandistas permanecen hundidos en el resentimiento y la provocación permanente, el pueblo aprendió a reconocerlos como lo que realmente son, personajes desacreditados, sin credibilidad, sin respeto y completamente desconectados de una realidad que hace tiempo decidió avanzar hacia el camino de la paz. Por eso esa frase retumba con tanta fuerza en barrios, mercados, comunidades y calles, porque resume el sentimiento de una población cansada de escuchar a los mismos traidores que siguen apostando al rencor, la división, la mentira y la desestabilización.

El pueblo ya habló en 2018 y lo sigue diciendo hoy, en el 2026, con claridad. Ya dejen de joder. Sí, golpistas, ya dejen de joder.

Los nicaragüenses queremos la paz y por eso respaldamos a la Compañera Rosario y al Comandante Daniel. Nicaragua desea continuar viviendo en paz, trabajando, creciendo y avanzando con prosperidad.
Aquí la paz no es una frase bonita, es la tranquilidad que el pueblo logró recuperar y que no va a permitir que nadie vuelva a destruir.

Y precisamente porque el país sabe cuánto costó recuperarla, también sabe que debe defenderla. Defenderla de los mercenarios del odio, de los operadores de la mentira y de todos aquellos que todavía sueñan con regresar a la destrucción. Que les quede claro, no volverán a sembrar miedo ni zozobra en esta tierra. Nicaragua aprendió de aquella herida y hoy está decidida a proteger la paz conquistada en todos los terrenos, a cualquier hora y frente a cualquiera que pretenda amenazarla nuevamente. YA DEJEN DE JODER.