La crianza de cerdos es una alternativa relevante para las familias del campo, ya que garantiza el autoconsumo de proteína animal y, a la vez, genera ingresos mediante la comercialización en mercados locales. En este contexto, la porcicultura familiar se consolida como un componente estratégico que aporta a la seguridad alimentaria y al dinamismo económico de las comunidades.
De acuerdo a estudios que realiza el Ministerio Agropecuario (MAG), reporta un inventario de cerdos en finca de 494,600 cabezas al mes de febrero 2026, el 11% de este inventario son hembras reproductoras que aportan a la disponibilidad de cerdos para el sacrificio nacional. Esta crianza de cerdos está en manos de 149,400 familias productoras en todo el país.





