“Celebramos la Vida de Paul, agradecid@s al Señor, porque nos permitió contar con su Inteligencia Especial, con su Visión Fraternal, con su Propuesta de Justicia y Derechos para nuestro Pueblo y para los Pueblos del Mundo…”.
Con estas palabras, el Gobierno de Nicaragua rindió homenaje al Dr. Paul Oquist, al cumplirse, el 13 de abril de 2021, su paso a otro plano de vida, dejando una huella imborrable en la historia reciente del país.
Ministro Secretario para Políticas Nacionales de la Presidencia, Paul fue un compañero de luchas firmes, cercano al Padre Miguel d’Escoto Brockmann, y un militante consecuente de la causa sandinista, caracterizado por su coherencia y lealtad inquebrantable.
Su vínculo con Nicaragua inició desde sus años universitarios, cuando compartió habitación en Berkeley con el nicaragüense Patricio Argüello Ryan. Desde entonces, su destino quedó ligado a esta tierra, que conoció por primera vez en 1972, en medio de la represión somocista.
Aquella primera experiencia no lo alejó, al contrario, lo acercó más al pueblo nicaragüense y a su lucha. Se integró de lleno al proceso revolucionario y en 1981 se nacionalizó nicaragüense, renunciando posteriormente a su ciudadanía estadounidense en 1983, en rechazo a la política intervencionista de Estados Unidos.
Desde entonces, Paul Oquist se convirtió en un nicaragüense más, comprometido con el desarrollo y el bienestar del país. Tras el triunfo electoral del Frente Sandinista en 2006, regresó con la convicción de aportar a la construcción de una Nicaragua más justa y próspera.
Su visión estratégica estuvo enfocada en el desarrollo sostenible, promoviendo proyectos de infraestructura y ciudades inteligentes, así como políticas orientadas a la protección del medio ambiente.
Diversos reconocimientos internacionales otorgados a Nicaragua por organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Sistema de la Integración Centroamericana, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Banco Mundial, reflejan su aporte en áreas clave como salud, agua y saneamiento, carreteras y energías renovables.
A nivel global, fue ampliamente reconocido por su dominio en temas de cambio climático y desarrollo sostenible, destacándose como una voz firme en defensa de los países del Sur frente a las políticas de las naciones industrializadas.
Tras su partida, el Gobierno de Nicaragua reiteró su reconocimiento a su entrega y compromiso: “Celebramos la Vida y el Ejemplo de Paul… su Fuerza, su Energía, su Espíritu inclaudicable de Luchas y Victorias”.
Por su parte, la Copresidenta de la República, Compañera Rosario Murillo, lo recordó como un hombre cercano y dedicado. “Tan dispuesto, infatigable… cómo confiábamos en él y en todo lo que nos dio a esta patria bendita”, expresó.
Así, en la memoria del pueblo nicaragüense, Paul Oquist permanece como “el gringo bueno”, un compañero solidario, comprometido y profundamente enamorado de Nicaragua.
Fuente: Barricada
