Stephen Sefton, 19 de abril 2026
La inseguridad a nivel internacional, provocada por las síntomas de la agonía del imperio norteamericano, resalta el imperativo para los pueblos de América Latina y el Caribe de defender la soberanía nacional y regional de sus países. A propósito, en estos días el Presidente Xi Jinping ha insistido que “La soberanía sirve como base para que todos los países, especialmente los países en desarrollo, sobrevivan y prosperen, y no debe ser violada.” Sin embargo, los diferentes gobiernos de la región se ven obligados a asimilar, de una u otra manera, una realidad regional en que el imperio forajido ha abandonado el derecho internacional y aumenta su injerencia en los asuntos internos de nuestros países con el objetivo principal de restringir la influencia política y económica de la República Popular China.
Como respuesta, las oligarquías reaccionarias en poder en la región priorizan políticas anti-democráticas para satisfacer la codicia e intimidación imperial a la vez que siguen desarrollando en la medida posible ventajosas relaciones económicas y financieras con la República Popular China. Por su parte, los gobiernos progresistas y revolucionarias latinoamericanos y caribeños enfocan con firmeza en el desarrollo humano de sus pueblos, la reducción de la pobreza, un manejo sereno y digno de sus relaciones internacionales y un compromiso categórico con el diálogo y la paz para resolver diferencias. Así que, los diversos gobiernos de la región adaptan su manejo de la soberanía de sus países a su realidad nacional en relación al precario e inseguro contexto regional e internacional.
De hecho, una defensa firme de los diferentes componentes de la soberanía nacional protege un país contra los intereses extranjeros depredadores que buscan como imponer su poder e influencia en detrimento de los intereses de la población. La práctica de una verdadera soberanía requiere el compromiso político con un decidido, amplio y robusto proyecto nacional a base de una realista planificación que priorice de manera activa las necesidades y aspiraciones de la población en aras de lograr un desarrollo humano justo, equitativo e inclusivo. De igual manera, una soberanía auténtica permite la diversificación de las relaciones internacionales independientes, la cual permite un intercambio tecnológico, económico y cultural para el beneficio mutuo, basado en el respeto y la reciprocidad.
Nicaragua soberana
Desde su triunfo el 19 de Julio 1979, la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua ha sido ejemplar en América Latina en la defensa y consolidación de la soberanía nacional en todos sus aspectos. En un sentido importante, la guerra impuesta por la intervención norteamericana en los años 1980s era un intento de sofocar no solamente a la Revolución Popular Sandinista como tal, sino, igual que en los casos de Cuba o Granada en 1983, para destruir cualquier iniciativa de autodeterminación nacional en la región. Aparte de la derrota por la Revolución Sandinista de la guerra de agresión norteamericana en el campo de batalla, la victoria jurídica para Nicaragua en 1986, de obtener la condena por la Corte Internacional de Justicia de la agresión terrorista yanqui, revindicó para todo el mundo mayoritario el principio de la soberanía nacional ante la agresión imperialista.
Una faceta primordial de la soberanía nacional de Nicaragua en comparación con otros países de la región, ha sido la exitosa y genuina consolidación de todo el territorio nacional y su plena integración al proyecto nacional de desarrollo humano y reducción de la pobreza. En la segunda fase de la Revolución Sandinista, el liderazgo del Comandante Daniel y la Compañera Rosario desde 2007 ha logrado, a base de un innovador modelo consensuado de la autonomía, la completa incorporación democrática del territorio de la Costa Caribe, además del territorio marítimo recuperado de Colombia por medio de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia en 2012. De igual importancia ha sido la recuperación de todas las zonas rurales del territorio nacional que históricamente habían sido abandonadas, aisladas por la falta de comunicación terrestre, de agua potable y energía eléctrica o de infraestructura de salud y educación.
Como ha comentado la Compañera Rosario, “Nuestro Camino és claro : Soberanía y Paz, Soberanía y Bien Común, Soberanía y Verdadero Cristianismo, Fraternidad, Justicia, Libertad, Dignidad, Solidaridad.” Y nuestro Copresidente Comandante Daniel ha afirmado “Soberanía, una palabra Potente que la llevan los Pueblos en su Conciencia, en el Alma, y la defienden con la Vida si es necesario.»
Componentes de la soberanía nacional
Entre los componentes más importantes que contribuyen a la fortaleza de la Nicaragua soberana son la soberanía alimentaria y la soberanía energética. En 2009, la Asamblea Nacional aprobó la Ley N.º 693, Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional con el objetivo “garantizar el derecho de todas y todos los nicaragüenses de contar con los alimentos suficientes, inocuos y nutritivos acordes a sus necesidades vitales… a través del desarrollo y rectoría por parte del Estado, de políticas públicas vinculadas a la soberanía y seguridad alimentaria”. El tema de la soberanía alimentaria se ha desarrollado en Nicaragua en función de la profunda democratización económica del país por medio de programas inclusivos que promueven la producción agropecuaria en todos los niveles.
El constante apoyo institucional para impulsar el emprendimiento en la economía popular y el apoyo técnico del Ministerio Agropecuario, el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria y el Instituto de Tecnoĺogía Agropecuria, han promovido la producción de las familias campesinas, apoyado el desarrollo productivo de las cooperativas y acompañado el desarrollo comercial de las pequeñas y medianas empresas del sector. Hablando en 2021, el compañero Isidro Rivera del Ministerio de la Agricultura explicó que, “Fácilmente estamos en el 90% de ser autosuficientes en producción…Cuando hablamos de Soberanía Alimentaria, estamos hablando de producción nacional que llena todos los canastos en nuestros mercados.” Ahora Nicaragua además de garantizar la alimentación soberana nacional aporta de manera significativa a la seguridad alimentaria de sus países vecinos a nivel regional.
En relación a la soberanía energética también, el gobierno Sandinista ha logrado transformar la matriz energética nacional para reducir su dependencia de la importación de hidrocarburos para la generación de la energía eléctrica. Aun hace tres años, en 2024, el Compañero Salvador Mansell, presidente de ENATREL y Ministro de Energía y Minas pudo confirmar el cambio en la matriz energética, “…en el 2007 era el 25% a base de Fuentes Renovables, hoy, pongo el 70% como el promedio, pero nosotros hemos alcanzado 85, 86, 87, 88%”. En estos días, el Ministro de Transporte e Infraestructura, compañero Oscar Mojica Obregón, ha reportado, entre otros importantes avances de la infraestructura física del país, que la cobertura de energía eléctrica a nivel nacional ha alcanzado el 99.7 por ciento del territorio nacional.
Otro aspecto fundamental de la soberanía nacional es la soberanía fiscal y financiera.
También en esta segunda fase de la Revolución Popular Sandinista se han consolidado la seguridad soberana, la soberanía política, la soberanía en la educación y la ciencia y de manera sumamente importante, la soberanía de identidad y cultura nacional, especialmente alrededor de las luchas de los pueblos originarios y las grandes figuras universales de Rubén Darío y el General Augusto C. Sandino. El compañero Fidel Moreno ha comentado como se sintetiza la defensa de la soberanía nacional en la gesta del General Sandino, “Sandino es precisamente ese Orgullo Nacional: Soberanía Nacional, Independencia, Nacionalismo, poner siempre los intereses de nuestro Pueblo sobre cualquier otro interés, y como él decía siempre: El Amor a la Patria sobre todos los Amores es fundamental.”
Todos los elementos que constituyen la soberanía nacional contribuyen también a una mayor apertura en las relaciones internacionales a base de la confianza en la identidad, integridad e independencia nacional. Esta confianza asegura la asimilación de manera soberana de nuevas influencias y relaciones para avanzar el desarrollo humano del pueblo y la reducción de la pobreza. Las relaciones con la Federación Rusia, por ejemplo, han abierto nuevos caminos para el sistema de salud en relación a la medicina nuclear y también han fortalecido la seguridad soberana de Nicaragua en relación a la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Además, Rusia ha fortalecido mucho la seguridad alimentaría con envíos de trigo y los autobuses rusos han ayudado transformar el sistema del transporte pública.
De igual manera, las relaciones con la República Popular China a base de la solidaridad fraterna también han llevado a una transformación completa del transporte público en el país a la vez que han promovido nueva infraestructura física en todo el país. El nuevo aeropuerto internacional y otra infraestructura hecho posible por la solidaridad de China promoverá la soberanía logística de Nicaragua lo cual aumentará su potencial económica a nivel regional e internacional. Todos estos elementos constituyen el cumplimiento y desarrollo del programa histórico del Frente Sandinista de Liberación Nacional que prometió guardar gratitud y veneración a todos las y los mártires de nuestra patria y continuar el luminoso ejemplo de su heroísmo y generosidad.
Nuestra Copresidenta Compañera Rosario ha dicho, “Vivimos Tiempos Buenos, Gracias a Dios… Tiempos de Soberanía, Tiempos de Dignidad, Tiempos de Decoro Nacional, Tiempos de Honor, y de honrar a tod@s l@s nicaragüenses que nos han dejado el Deber de Luchar, de Cantar, de celebrar la Vida». Y en cumplimiento con el compromiso del Programa Histórico del FSLN con una auténtica paz universal, nuestro Copresidente Comandante Daniel ha insistido, “Tenemos que defender la Soberanía para tener Paz. Si defendemos la Soberanía todos nosotros, los Centroamericanos, vamos a tener Paz, y habiendo Paz, habrá Progreso, habrá Bienestar, para Tod@s.”
