Stephen Sefton, 12 de octubre 2026
Este año, la cumbre de jefes de gobierno y Estado del foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) será en la tercera semana de noviembre en la zona económica especial de Shenzen en el sur de China, contiguo a Hong Kong. El tema del foro este año ha sido “Construir una Comunidad Asia Pacífica para Prosperar Juntos”. La cumbre será la culminación de un año de múltiples reuniones e intercambios que han cubierto muchos asuntos de importancia mundial. Se han tratado entre otros temas, la seguridad energética sostenible, la inteligencia artificial, el desarrollo de las telecomunicaciones y la tecnología digital, las finanzas internacionales, la seguridad alimentaria, las pequeñas y medianas empresas y el desarrollo del comercio regional.
El foro de APEC fue establecido en 1989 para promover el crecimiento económico y la prosperidad de los países de la región del Asía Pacífico. Actualmente sus países miembros son: Australia; Brunei Darussalam; Canadá; Chile; Estados Unidos norteamericanos; Federación de Rusia; Filipinas; Hong Kong, China; Indonesia; Japón; Malasia; México; Nueva Zelandia; Papua Nueva Guinea; Perú; República Popular China; Singapur; Taipei Chino; Tailandia; y Vietnam. Además, cuenta con tres observadores oficiales: la Secretaría de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, el Consejo de Cooperación Económica del Pacífico y la Secretaría del Foro de las Islas del Pacífico.
Aunque Colombia y Ecuador no son miembros plenos de APEC, sus representantes participan activamente en el Consejo de Cooperación Económica del Pacífico que consiste de académicos y entidades empresariales y gubernamentales que aportan recomendaciones sobre posibles políticas de comercio e inversión a las reuniones de APEC. Así que, participan en el foro cinco países de parte de América Latina: Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú. Igual que en el foro del año pasado coordinado por la República de Corea, este año también seguramente va a marcar mayor avance del cambio en las relaciones del poder económico en el mundo hacia la región eurasiática.
Este año se espera la asistencia del presidente Vladimir Putin de la Federación Rusa y el presidente Xi Jinping de China, entre otros líderes de eurasiáticos, el presidente norteamericano Donald Trump, y de América Latina los presidentes Keiko Fujimori de Perú, José Antonio Kast de Chile y Claudia Sheinbaum de México. El año pasado los dirigentes de los países miembros del foro se reunieron en el contexto de la destructiva guerra de aranceles desatada por el presidente Trump, las persistentes secuelas internacionales de la guerra en Ucrania y el impacto de las medidas coercitivas impuestas contra Rusia por los gobiernos occidentales. Este año se trata de una situación todavía más extrema, provocada por la guerra del gobierno norteamericano y sus aliados contra la República Islámica de Irán y por el tremendo impacto del fenómeno de El Niño en casi todo el mundo.
Entre las secuelas de la guerra contra Irán han sido la destrucción de gran parte de la producción mundial de petróleo, gas, urea, sulfuro y helio en el Golfo Pérsico y el cierre parcial del Estrecho de Hormuz. La guerra ha provocado grandes aumentos en los precios de muchos productos claves para la economía mundial tanto directamente, por motivo de la reducción de la oferta, como indirectamente, por el gran aumento en los costos de los seguros y del transporte marítimo. Por ejemplo, el costo a nivel global del envío de un contenedor se ha duplicado mientras las tarifas de los grandes barcos petroleros se han incrementado múltiples veces.
Los países asiáticos han sufrido muchas dificultades como resultado de la catástrofe de la criminal agresión contra Irán porque sus economías dependían en gran medida de los productos de los países del Golfo, especialmente los derivados del petróleo. Aunque los países latinoamericanos miembros de APEC no hayan sido afectados directamente, sus economías también han tenido que asimilar los efectos indirectos de la crisis. Además, casi todos los países de la región Asia Pacífico han sufrido serios problemas económicos por motivo de las secuelas de El Niño en sus industrias agropecuarias, los eventos naturales asociados con el fenómeno y los efectos a mediano y largo plazo en el medio ambiente natural.
Seguramente la cumbre del foro en noviembre será un momento importante en el desarrollo de políticas de respuesta a los múltiples problemas provocados por las guerras en Ucrania e Irán y el cambio climático. Mientras son previsibles los desafíos a venir por motivo del fenómeno de El Niño en los próximos meses, es posible que la agresión norteamericana e israelí contra Irán podría volver a activarse a un nivel todavía mayor que el anterior. Las elecciones legislativas norteamericanas se llevarán a cabo el próximo tres de noviembre y el presidente Donald Trump ha dicho que probablemente más adelante reanudará sus ataques contra Irán.
En este contexto global, el foro de APEC demuestra la importancia de este tipo de mecanismo de cooperación económico internacional en diferentes sentidos. Por ejemplo, permite a los actores de mayor poder económico y político-militar abogar activamente por la Paz y para enfocar los esfuerzos de las naciones en la cooperación para responder exitosamente a los desafíos comunes como el cambio climático o los riesgos asociados con un desarrollo inadecuado de la inteligencia artificial. En otro sentido, mecanismos como APEC promueven la cooperación para el desarrollo y para mejores procesos de la gobernanza global.
De una manera parecida a la evolución de otras organizaciones de cooperación internacional como la Organización de Cooperación de Shanghai o el grupo de países BRICS+, APEC ha demostrado que se puede alcanzar importantes logros por medio de avances paulatinas que toman en cuenta los intereses de todos los países involucrados. Este aspecto de los intercambios dentro del marco de APEC a lo largo del año es de especial importancia para los países latinoamericanos en un momento cuando están sujetos a intensa presión de parte del gobierno norteamericano de reducir sus relaciones económicas con China. Igual que la OCS y el grupo BRICS+, el foro APEC sirve como otro mecanismo para manejar de manera equilibrada el declive del poder económico de los países occidentales relativo al ascenso del poder económico de los países de la región eurasiática
Este papel de APEC, como mecanismo de equilibrio para la economía internacional, abre un espacio en que Chile, Colombia, Ecuador, México y Perú pueden abordar sus relaciones con toda la región asiática de una manera racional que responde de manera óptima a sus intereses nacionales. Es un espacio político, diplomático y comercial que tiene efectos positivos para toda la región de América Latina y el Caribe. Los acuerdos alcanzados dentro de APEC tienen un efecto acumulativo en cadena para los socios comerciales de sus países miembros, por ejemplo en el caso de Perú y Chile en sus relaciones con Argentina, Brasil y Uruguay.
Así que el intercambio entre los países del Pacífico desarrollado por APEC es otra importante influencia positiva que crea un contexto alentador para mayores relaciones entre la región centroamericana y los países asiáticos. Por su parte, Nicaragua mantiene estrechas relaciones con las grandes potencias eurasiáticas como China y Rusia, y sostiene excelentes relaciones con otros países miembros de APEC como Japón y la República de Corea. También promueve relaciones más estrechas con otras naciones miembros de APEC y de la Asociación de Naciones de la Asia Sudeste, que incluyen Camboya, Filipinas, Indonesia, Myanmar, Tailandia y Vietnam.
El compañero Mario Armengol, Embajador de Nicaragua ante la República Socialista de Vietnam, ha explicado que Asía “…es una región de creciente de importancia política, económica y estratégica para Nicaragua y el mundo. Así que nuestra labor está orientada a construir relaciones a dinamizar alianzas, operativizar estratégicamente esas vinculaciones de Nicaragua con los países del Sudeste Asiático. Estamos trabajando arduamente para establecer, mantener una comunicación directa y permanente con los gobiernos y Estados; generar confianza y respaldo político, abrir espacios de cooperación, activar los flujos comerciales y de inversión, y convertir estas relaciones diplomáticas, en actividades concretas que aporten al desarrollo de nuestro país.”
La visión de Nicaragua corresponde estrechamente a la visión expresado por el Vice-Canciller de China, Ma Zhaoxu el pasado mes de agosto, “Nuestro mundo de hoy es fluido y turbulento. Los conflictos geopolíticos se están extendiendo y el crecimiento global enfrenta múltiples desafíos… En este contexto, Asia y el Pacífico, como ancla de la estabilidad mundial y motor del crecimiento, asume responsabilidades aún mayores. China continuará desempeñando su papel y trabajando con todas las partes para lograr resultados fructíferos para el Año APEC China, llevar la cooperación económica regional a un nivel superior y asegurar los aportes de la región de Asia y el Pacífico al crecimiento económico mundial.”
Así que el foro APEC este próximo noviembre es otro ejemplo alentador de los procesos de integración y cooperación internacional para el desarrollo y la Paz que nuestra Copresidencia siempre prioriza, como ha dicho la Compañera Rosario, “fortaleciendo más y más las relaciones fraternales y de Cooperación incondicional, respetuosa, de beneficio mutuo” y como nuestro Comandante Daniel ha dicho, “Somos optimistas, porque vemos que… desde los países que tienen sentido de Humanidad, naciones que son potencias y que tienen sentido de Humanidad se viene promoviendo la Integración.”