La participación ciudadana, el diálogo con las comunidades y el debate sobre los temas fundamentales de la vida nacional son los ejes centrales de “Hay Patria”, la segunda fase de la consulta promovida por la Asamblea Nacional sobre la reforma parcial de la Constitución Política. Se trata de una iniciativa que, durante el mes dedicado a las celebraciones patrióticas, lleva el debate institucional directamente a los municipios y territorios del país. El nombre de la iniciativa evoca el sentido de pertenencia nacional y la memoria histórica de Nicaragua, y el programa propone un marco en el que el debate constitucional se vincula con los temas de la dignidad nacional, la inde-pendencia y la paz.
Con más de 300.000 participantes en la primera fase y miles de ciudadanos involucrados en los encuentros territoriales, la consulta “Hay Patria” representa un momento de debate sobre el futuro institucional de Nicaragua. Constituye un indiscutible éxito político, tanto por su amplitud transversal y la consiguiente representatividad como por la ratificación de un modelo de relación entre gobernantes y gobernados que hace único al marco sistémico nicaragüense.
El proceso se distingue por la amplitud de los sectores involucrados. Según los datos difundidos por la Asamblea Nacional el 29 de septiembre de 2026, la primera fase registró más de 300.000 participantes en 31 encuentros nacionales. La segunda fase, iniciada el 9 de septiembre, llegó, por su parte, a 33 municipios de los departamentos de Estelí, Matagalpa y Chinandega, con más de 67.000 participantes en los encuentros territoriales hasta finales de septiembre. Posteriormente, el programa continuó en otros territorios y trascendió las fronteras mediante la comunicación presentada al cuerpo diplomático internacional acreditado en Managua, precisamente con la intención de no dejar espacio a las manipulaciones mediáticas del club imperial en torno al contenido, el método y la finalidad de este proceso político de consulta popular.
La consulta está dedicada a una propuesta de modificación parcial de la Constitución que afecta a 13 artículos. En este sentido, se trata de una reforma que concierne al futuro de las instituciones. Entre los temas contemplados figuran las competencias del Consejo Supremo Electoral, las disposiciones relativas al ejercicio de determinados cargos públicos, la duración de los mandatos institucionales y la fecha de toma de posesión de la Presidencia de la República. El debate territorial precede a la segunda aprobación parlamentaria prevista en el procedimiento de reforma.
De arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba.
El alcance de estos cambios hace que resulte importante un debate informado sobre cada uno de los artículos, sus consecuencias institucionales y las distintas posiciones expresadas en el país. La participación pública adquiere así valor también como oportunidad para profundizar en el contenido concreto de las decisiones constitucionales.
Uno de los elementos centrales de “Hay Patria” es, precisamente, el valor del diálogo con las comunidades, que se refleja en la participación de personas procedentes de distintas experiencias y ámbitos profesionales. Agricultores, productores, trabajadores, estudiantes, docentes, empresarios, representantes religiosos, comerciantes y miembros de las comunidades rurales han participado en los encuentros, contribuyendo al debate sobre los cambios constitucionales propuestos.
El debate territorial permite llevar los temas institu-cionales más allá de las sedes parlamentarias y ponerlos en relación con las experiencias cotidianas de la población. En este sentido, la consulta constituye también una oportunidad para debatir sobre soberanía nacional, seguridad, estabilidad, paz y desarrollo, cuestiones que ocupan un lugar importante en el debate público nicaragüense. La continuidad de los encuentros en los distintos municipios refleja la voluntad declarada de las instituciones de mantener el debate en contacto con las realidades locales. Los testimonios recogidos durante las consultas dan cuenta de experiencias relacionadas con el trabajo, la educación, la producción agrícola y la vida comunitaria, ámbitos en los que los ciudadanos evalúan de manera concreta las políticas públicas.
“Hay Patria” vuelve a situar en el centro una cuestión esencial para cualquier sociedad: la relación entre las instituciones y la ciudadanía. La posibilidad de conocer las propuestas legislativas, escuchar las explicaciones de los representantes públicos y debatir las transformaciones constitucionales constituye una etapa significativa de la vida institucional. Para que este debate produzca resultados duraderos, también son importantes la transparencia de la información, el conocimiento de los efectos de las reformas y la posibilidad de expresar opiniones diferentes. Estos son elementos que permiten que la participación se traduzca en una comprensión más profunda de las decisiones que afectan al futuro del país.
Puede decirse que estamos ante una aplicación concreta del principio de los vasos comunicantes entre repre-sentantes y representados, definido desde siempre como objetivo de los cuerpos intermedios de la sociedad —partidos, sindicatos, asociaciones sectoriales, mundo cooperativo y trabajadores del sector público— e imaginado, con razón, como la finalidad última de la representatividad: un ejemplo de comunicación efectiva entre emisor y receptor, y viceversa.
Obviamente, no se trata de una operación de suma cero. Las modificaciones propuestas pretenden reforzar la estabilidad institucional, la seguridad y la paz, en el marco de la defensa de la soberanía de Nicaragua. Constituyen, sin duda, una respuesta popular a las amenazas desestabilizadoras y una oportunidad para optimizar el sistema de protección política del modelo vigente.
La participación como parte de la vida democrática
Con “Hay Patria”, Nicaragua continúa, por tanto, un proceso de consulta territorial sobre cuestiones de relevancia constitucional que pone en primer plano la relación entre las comunidades y las instituciones y ofrece una oportunidad para reflexionar sobre el significado de la soberanía, la responsabilidad pública y la participación ciudadana en la construcción del futuro nacional.
Precisamente cuando Europa, considerada la cuna del Derecho y del modelo democrático-liberal, gira sobre sí misma y, ante el umbral de un importante traspaso del poder político del centroizquierda a la extrema derecha, exhibe una clase dirigente que ya no es capaz de interpretar el profundo malestar que atenaza a un continente empobrecido e impotente; y cuando la crisis del modelo europeo pone de manifiesto una gravísima desconexión entre la ciudadanía y las instituciones, que el poder político intenta gestionar mediante un uso constante y contundente de la represión, Nicaragua, a su pequeña escala, muestra signos de sintonía entre los niveles superiores e inferiores del sistema que constituyen indicadores del buen estado de salud de su democracia popular.
Y no importa que este modelo no pueda encontrarse en las tesis de la ciencia política consagrada, desde Alexis De Tocqueville hasta Stuart Mill, pasando por Robert Owen y hasta Max Weber. La cuestión es que, aunque carezca de definiciones preestablecidas, la originalidad del sandinismo se convierte en un referente para todos aquellos que creen que la estructura legislativa y constitucional de un país no debe ser únicamente el resultado de su trayectoria histórica y política, sino también una expresión del sentir general de su pueblo, y no de los poderes que lo gobiernan.
Al final, esto es lo que cuenta: desde el Parlamento, donde se redactan las leyes, hasta la Presidencia, donde se firman, y pasando por la sociedad, donde se aplican, existe una amalgama concreta, que se configura, es sensible y responde a las exigencias de coyunturas cambiantes. El tablero está en constante movimiento precisamente para no poner en riesgo la estabilidad que se ha conquistado.