Y cuántos esfuerzos para alcanzar la Paz, en diferentes Períodos de nuestra Historia, el último gran esfuerzo después de ese inmenso y doloroso baño de sangre fue en los Años 80, ya a finales de los Años 80, con los Acuerdos de Paz de Esquipulas, y luego los Acuerdos de Paz aquí en Nicaragua.
Comandante Daniel Ortega, 21 de abril de 2018.
El 7 de agosto de 1987, los presidentes de los Estados centroamericanos firmaron el Acuerdo de Esquipulas II, Procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica, en un contexto marcado por la militarización regional y la agudización de los conflictos armados. Este acuerdo no fue un hecho aislado, sino el resultado de años de intensas gestiones diplomáticas en las que la Revolución Popular Sandinista desempeñó un papel decisivo para abrir paso a una solución pacífica frente a la estrategia de confrontación impulsada por Estados Unidos.
El camino hacia Esquipulas II fue largo y tortuoso como señaló el Canciller Miguel d´Escoto Brockmann, entre el inicio de Contadora y la firma de Esquipulas II, transcurrieron 4 años y 7 meses, periodo que puso a prueba la paciencia y capacidad negociadora de la diplomacia sandinista, mientras Nicaragua sufría una guerra de agresión impulsada por Estados Unidos, quien financió y preparó militarmente a la Contra, al tiempo que imponía un bloqueo económico y financiero destinado a desgastar al Gobierno Revolucionario.
Antes de llegar a Esquipulas II, Nicaragua participó activamente en todos los esfuerzos diplomáticos encaminados a alcanzar una solución al conflicto. Además de apoyar los esfuerzos del Grupo de Contadora (México, Colombia, Venezuela y Panamá), constituido en 1983, y del Grupo de Apoyo (Argentina, Brasil, Perú y Uruguay), creado en 1985, el Gobierno Revolucionario sostuvo conversaciones bilaterales con Estados Unidos mediante las Pláticas de Manzanillo, desarrolladas en 1984, reafirmando su disposición al diálogo aun en medio de la agresión.
Esquipulas I
Sin embargo, el 25 de mayo de 1986 surgió una iniciativa impulsada por los propios países centroamericanos. En la ciudad guatemalteca de Esquipulas se reunieron los presidentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica con el propósito de superar los obstáculos que habían impedido concretar los acuerdos promovidos por el Grupo de Contadora. La reunión, conocida posteriormente como Esquipulas I, estableció un mecanismo permanente de diálogo político al más alto nivel y sentó las bases para la creación del Parlamento Centroamericano.
Como continuidad de ese esfuerzo, el 6 de junio los ministros de Relaciones Exteriores se reunieron en Panamá con el objetivo de suscribir los acuerdos alcanzados por los mandatarios. Sin embargo, según el testimonio del Canciller Miguel d’Escoto Brockmann, Costa Rica, El Salvador y Honduras, siguiendo las orientaciones del Gobierno de Estados Unidos, se negaron a firmar cualquier acuerdo de convivencia pacífica con Nicaragua. El propósito era presentar a la Revolución Popular Sandinista como un actor intransigente e impedir que prosperara una solución negociada al conflicto centroamericano.
En esos mismos días de junio de 1986, el diálogo quedó interrumpido y el Congreso de Estados Unidos aprobó 100 millones de dólares adicionales para financiar a la Contra, profundizando la estrategia de agresión contra Nicaragua.
Plan Arias
Justo cuando el proceso de Paz parecía haber tocado fondo, estaba listo para dar su mayor salto adelante. Contadora y Esquipulas I habían fracasado, la ayuda a la Contra continuaba llegando y el entonces presidente de Costa Rica, Óscar Arias, convocaba a una reunión que excluía al Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega. Ese encuentro se celebró en San José el 15 de febrero de 1987 con el propósito de aislar diplomáticamente a Nicaragua del proceso de paz; sin embargo, paradójicamente, el Plan Arias terminó convirtiéndose en una vía para la salvación de Nicaragua.
Según el testimonio del Canciller Miguel d’Escoto Brockmann, el objetivo era construir un consenso regional que posteriormente sería presentado a Nicaragua como un hecho consumado, obligándola a aceptar condiciones previamente acordadas por los demás gobiernos.
El denominado Plan Arias, respaldado por Estados Unidos, establecía un procedimiento cuidadosamente diseñado para aislar políticamente a Nicaragua:
- Presentar la propuesta a los presidentes de Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Honduras, excluyendo a Nicaragua.
- Obtener la aprobación de esos cuatro gobiernos.
- Someter posteriormente el documento al respaldo del Grupo de Contadora, de Estados Unidos y de la Comunidad Económica Europea.
- Finalmente, cuando todos ya lo hubiesen aprobado, discutir el Plan con Nicaragua, “en un esfuerzo para hacer que restaure su democracia y establezca buenas relaciones con sus vecinos”.
- En caso de que Nicaragua no aceptara, se recomendarían sanciones políticas y diplomáticas contra el gobierno sandinista por “rechazar el plan de paz, no cumplir con el documento de Contadora y demostrar que se trataba de un “régimen” con el que no se puede coexistir.
Los presidentes se reunieron en San José, Arias les presentó el Plan, lo aprobaron como un documento de trabajo, que incluía cláusulas de “democratización” que ellos pensaban que Nicaragua no aceptaría, pero también incluía una clara prohibición de ayuda a la Contra.
Sin embargo, el desarrollo de los acontecimientos tomó un rumbo inesperado. Tras la reunión de San José, el presidente de Guatemala, Vinicio Cerezo, sostuvo un encuentro bilateral en Managua con el Comandante Daniel Ortega y le dio a conocer el contenido del Plan Arias. A partir de ese momento, Nicaragua estudió cuidadosamente la propuesta junto con su equipo diplomático y decidió participar en la reunión de Esquipulas II, modificando el escenario político previsto inicialmente por Washington a través del presidente de Costa Rica.
Mientras Nicaragua y Guatemala se inclinaban a favor de la paz, los aliados más cercanos de Estados Unidos asumieron una posición contraria. Paradójicamente, el Plan Arias recibió el respaldo de quienes inicialmente parecían tener mayores razones para rechazarlo, mientras que encontró resistencia entre aquellos de quienes cabía esperar su apoyo.
El 12 de marzo de 1987, el Congreso de Estados Unidos respaldó la propuesta impulsada por Arias, incluyendo la suspensión de la ayuda militar y financiera a la Contra. Sin embargo, pocos meses después, el 17 de junio, durante una reunión en la Casa Blanca, el presidente Ronald Reagan cuestionó el plan de Arias por considerarlo excesivamente “indulgente” con Nicaragua, mientras Arias intentaba convencerlo de permitir que el proceso siguiera su curso.
Reunión de Cancilleres en Tegucigalpa
Previo a la reunión de Presidentes en Esquipulas, Guatemala, los cinco cancilleres se reunieron en Tegucigalpa en una sesión mediada por los cancilleres del grupo de Contadora para fijar la agenda de la reunión de presidentes en Guatemala.
En esa reunión se reforzó el Plan Arias en dos aspectos cruciales:
- El alto al fuego dejó de entenderse como un compromiso entre los Estados centroamericanos y pasó a plantearse, en el caso de Nicaragua, como un acuerdo entre el Gobierno Revolucionario y la Contra.
- La formulación inicial sobre la suspensión de la ayuda evolucionó hacia una disposición más contundente: la cesación de toda ayuda militar a las fuerzas irregulares.
Esquipulas II
En un último intento frustrado, el 5 de agosto Reagan presentó su propio plan de paz para Centroamérica, sin embargo, los cinco presidentes llegaron a la ciudad de Guatemala y en esa ocasión el presidente Cerezo de Guatemala dijo a los periodistas una frase que sintetizaba el espíritu del momento: Damos la bienvenida a los planes de cualquier parte, de Estados Unidos, de Europa, de la Unión Soviética, o incluso de Oriente Medio. Pero estamos aquí para firmar el Plan de Paz Centroamericano, y es eso lo que vamos a hacer”.
Las negociaciones finales estuvieron marcadas por una intensa labor diplomática. El Canciller Miguel d’Escoto Brockmann recordaría posteriormente que, reunidos en el Hotel Camino Real de Ciudad de Guatemala un día antes de la firma, el canciller guatemalteco Mario Quiñónez tuvo que ausentarse, circunstancia que le permitió presidir la reunión de cancilleres. Mientras tanto, en el salón contiguo, el Comandante Daniel Ortega negociaba directamente con los presidentes centroamericanos. Como relató d’Escoto: «Nadie más sorprendido que el canciller de Costa Rica cuando se les convocó a los cancilleres al mediodía del 7 de agosto de 1987 para que presenciaran la firma de los acuerdos por sus presidentes».
Finalmente, los cinco Presidentes caminaron por los pasillos del Palacio Nacional de Guatemala para firmar el Plan, anunciados por un redoble de tambores, escucharon sus respectivos himnos nacionales y escucharon a Arias leer el plan de paz, luego firmaron el Procedimiento para una Paz Firme y Duradera en Centroamérica.
Fue un momento sublime, después de 4 años y 7 meses desde la primera reunión del Grupo Contadora, fue una victoria clave para la diplomacia sandinista que logró transformar un escenario concebido para aislar a la Revolución Popular Sandinista en un compromiso regional con la paz, el diálogo y el cese del respaldo a las fuerzas irregulares y representa un hito importante para la modernización de la política en toda Centroamérica.
El acuerdo histórico pretendía que los cinco países tomaran las siguientes medidas en los próximos 90 días:
- Decretar amnistía para las fuerzas irregulares
- Un alto al fuego en los países en los que estuviera en marcha un conflicto armado.
- Promover una democracia participativa, pluralista y sin injerencia externa.
- Cesen toda ayuda militar, logística, financiera o incluso propagandística a las fuerzas irregulares.
- Evitar que las fuerzas irregulares utilicen el territorio de cualquier Estado Centroamericano para atacar a otro Estado Centroamericano o como base de abastecimiento.
Nicaragua fue el primer país en dar cumplimiento a los compromisos asumidos. El Comandante Daniel Ortega creó la Comisión Nacional de Reconciliación y designó como su presidente al Cardenal Miguel Obando y Bravo. Posteriormente, el 5 de noviembre de 1987, se iniciaron las conversaciones indirectas con la Contra para negociar un cese al fuego, iniciando una nueva etapa del proceso de paz que desembocaría en los Acuerdos de Sapoá.
Seguimos ganando la Paz
A 39 años de aquel acontecimiento, Esquipulas II continúa siendo uno de los principales hitos de la diplomacia sandinista, confirmando la vocación de paz de la Revolución Popular Sandinista y del Comandante Daniel Ortega. En medio de la agresión militar, del bloqueo económico y de los intentos de aislamiento diplomático, Nicaragua apostó por el diálogo, la negociación y la búsqueda de una paz con soberanía. las décadas posteriores han significado nuevos desafíos que, desde esta perspectiva histórica, también han sido enfrentados en defensa de la estabilidad, la soberanía y la paz nacional.
El triunfo electoral de la Revolución Popular Sandinista en el año 2007 marcó el inicio de una nueva etapa de reconciliación, restitución de derechos y reconstrucción del Estado, entendida como una victoria de la paz mediante la voluntad soberana del pueblo expresada en las urnas.
Posteriormente, en 2018, Nicaragua enfrentó un intento fallido de ruptura del orden constitucional que puso en riesgo la convivencia nacional. La derrota del golpismo y el restablecimiento del orden institucional constituyen, desde esta visión, otra expresión de la defensa de la paz alcanzada con tanto esfuerzo desde Esquipulas.
Hoy, ese proceso continúa fortaleciéndose mediante las reformas constitucionales planteadas por el Comandante Daniel Ortega el 19 de julio de 2026, concebidas como un instrumento para consolidar el modelo político e institucional de Nicaragua, preservar la estabilidad del país y fortalecer la paz como condición indispensable para el desarrollo, la justicia social y la defensa de la soberanía nacional.
“¡Dános Señor la Fuerza para ser instrumento de Paz y que donde haya odio sembremos amor!”
Comandante Daniel Ortega, 30 de abril de 2018
Referencias:
- Comandante Daniel Ortega (30 de abril de 2018) Daniel “¡Dános Señor la Fuerza para ser instrumento de Paz y que donde haya odio sembremos amor!” https://www.el19digital.com/articulos/ver/76476-daniel-danos-senor-la-fuerza-para-ser-instrumento-de-paz-y-que-donde-haya-odio-sembremos-amor
- Comandante Daniel Ortega (21 de abril de 2018) Mensaje del Presidente-Comandante Daniel Ortega (21 de Abril del 2018)https://www.el19digital.com/articulos/ver/titulo:76141-mensaje-del-presidente-comandante-daniel-al-pueblo-nicaraguense-21-de-abril-del-2018
- Miguel d´Escoto Brockmann (21 de agosto de 2007) Ponencia presentada en el foro “A XX años de Esquipulas II, la historia narrada por sus artífices”.
Acuerdos de Esquipulas II (7 de agosto de 1987). https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2004/2530.pdf