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Diario Barricada
Nacionales

Copresidenta Rosario Murillo: Cada héroe y cada mártir tiene su estrella

Mercedes Estrada
Mercedes Estrada 24 de agosto, 2026 • 2 min de lectura

La Copresidenta de Nicaragua, compañera Rosario Murillo, destacó este lunes 24 de agosto el heroísmo y la valentía del pueblo nicaragüense, al referirse al acto de ratificación conmemorativa de la toma del Palacio Nacional, acontecimiento ocurrido el 22 de agosto de 1978.

Señaló que la jornada permitió recordar “tanta historia, tanta grandeza, tanta epopeya” y agradecer a Dios por las luchas y victorias que, han marcado el rumbo de Nicaragua.

“Fue una celebración la que vivimos este sábado del Pueblo Presidente, hoy, gracias a todas las luchas, gracias a todas las victorias, gracias a la valentía de nuestro pueblo”, manifestó.

La Copresidenta recordó el papel del comandante Edén Pastora al frente de la operación de la toma del Palacio Nacional y mencionó al comandante Carlos Fonseca Amador, al tiempo que resaltó el significado histórico de aquel acontecimiento y su impacto en la lucha contra el somocismo.

En su mensaje, reivindicó el legado de figuras históricas como Diriangén, Andrés Castro, Benjamín Zeledón, Augusto C. Sandino, Rigoberto López Pérez y Carlos Fonseca, así como las luchas del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

“¿Cómo no reconocer la grandeza de nuestros orígenes?”, expresó, al destacar también a los indios flecheros y a los héroes y mártires de Nicaragua, quienes, mantienen una presencia permanente en la memoria histórica del país.

“Los indios flecheros, la raza nicaragüense invicta por gracia de Dios. Cada héroe y cada mártir en nuestra tierra, en nuestro cielo, tiene su estrella y su estela de inapagable luminosidad”, afirmó.

Sostuvo que las acciones heroicas protagonizadas por generaciones de nicaragüenses representan una expresión de amor a la patria y forman parte de la historia universal de la capacidad humana de trascender y asumir misiones consideradas necesarias para la sociedad.

Finalmente, llamó a valorar la dignidad y la identidad nacional frente a lo que calificó como expresiones de odio, mezquindad y pequeñez.

“La vanidad es solo vanidad, es perversión, es pequeñez. “Vanidad de vanidades”, dice el Eclesiastés, “y todo es vanidad”. Así son”, concluyó.