La Copresidenta de Nicaragua, compañera Rosario Murillo, destacó este jueves el valor de la paz como un don divino que fortalece al pueblo nicaragüense y afirmó que las familias continúan celebrando con alegría las victorias alcanzadas en un ambiente de tranquilidad y esperanza.
“Buenas tardes, querida familia de esta Nicaragua nuestra que celebra con alegría las victorias de la paz, alegría y agradecimiento al Padre Celestial. La paz, nuestro milagro, el milagro de Dios en Nicaragua. La paz, nuestro oportunento, la paz, nuestra potencia, la paz nuestra fuerza. La paz lo que somos, lo que queremos seguir siendo. La paz que nos ha dejado Jesucristo, nuestro Señor. La paz que resguardamos celosamente”, expresó.
La Copresidenta también hizo referencia a la celebración de la Virgen del Carmen, una fecha que calificó como muy especial para su familia y para miles de hogares del país.
“Bueno, avanzando desde hoy, que para nosotros como familia es un día muy especial, el día de la Virgen del Carmen en mi familia y luego no hay casualidades en la vida, pero también la identificación con doña Lidia en la celebración de la fiesta de la Virgen del Carmen, milagrosa, muy milagrosa y sobre todo protectora. Ella contaba de la cantidad de milagros que le debía a la Virgen en la advocación del Carmen por cuidar a los hijos, cuidar a sus hijos, cuidarlos en los azares, caminos azarosos de la lucha, cuidarlos, preservarles la vida. Y bueno, cuando Camilo ofrendó su vida, por supuesto que ella como buena cristiana, como persona de fe, lo aceptó inmediatamente sin negar su devoción a la Virgen del Carmen”, dijo.
En ese contexto, señaló que las familias nicaragüenses se unen en oración para pedir que la Virgen continúe protegiendo al pueblo y ayudando a resguardar la paz con fe y esperanza.
“Hoy celebramos en todas las familias, en todos los hogares, la milagrosa Virgen del Carmen y nos unimos en oración, fe, vida, esperanza, pidiéndole que nos siga cuidando como madre y que siga resguardando y ayudándonos a resguardar con fuerza, con fe, con esperanza cierta,a paz, que es el don divino que tenemos que caminar todos los días”, concluyó.