“Comandante Zorro, que nos dejó un legado de valentía, lealtad, entrega y amor a Nicaragua; la militancia sandinista ha rendido homenaje, honor, a quien honor merece”.
Compañera Rosario Murillo,
Copresidenta de Nicaragua
26 de julio de 2024
El 26 de julio de 1998 Nicaragua despidió físicamente a uno de sus más destacados comandantes guerrilleros. Francisco Rivera Quintero, «El Zorro», quedó inscrito para siempre en la historia del Frente Sandinista de Liberación Nacional como el conductor de las tres insurrecciones del heroico pueblo de Estelí y como uno de los hombres que aportó a abrir el camino hacia la victoria revolucionaria del 19 de julio de 1979. A veintiocho años de su tránsito a la inmortalidad, su vida continúa hablando de una generación,que nos enseñó a luchar para vencer.
Detrás del comandante curtido por la guerra hubo también un niño que creció en el barrio El Zapote, en Estelí. En las páginas de La Marca del Zorro, Francisco Rivera abre las puertas de su memoria para recordar una infancia marcada por el trabajo, las carencias y la desigualdad. Fue precisamente en ese entorno donde comenzó a forjarse el hombre que años más tarde conduciría las insurrecciones de Estelí.
La infancia del guerrillero
Francisco Rivera nació el 4 de octubre de 1954 en el barrio El Zapote, de Estelí, en el seno de una familia humilde. Hijo de un carpintero y de una lavandera, creció en un hogar donde el esfuerzo cotidiano era la única garantía para sobrevivir.
Su madre, doña Virginia Quintero, proveniente de una familia indígena de Mancotal, representó para él el ejemplo permanente de sacrificio. Sin saber leer ni escribir, dedicó toda su vida a lavar y planchar ropa ajena desde las primeras horas de la mañana hasta entrada la noche. En las páginas de La Marca del Zorro, Francisco recuerda aquellas jornadas interminables de trabajo en el río de Estelí y la satisfacción de su madre al ver a sus hijos limpios, bien vestidos y asistiendo a la escuela, aun en medio de enormes privaciones.
Su padre, Marco Rivera, era artesano y opositor al somocismo. Aunque el alcoholismo provocó constantes dificultades familiares, Francisco nunca dejó de reconocer que fue uno de los primeros hombres que escuchó desafiar públicamente a la dictadura. En su testimonio recuerda que su padre gritaba «¡Muera Somoza!» y «¡Viva Sandino!», aun cuando hacerlo significaba persecución y cárcel. Aquellas escenas quedaron profundamente grabadas en la memoria del futuro comandante.
Filemón Rivera fue su primer maestro revolucionario
Antes de conocer personalmente al Frente Sandinista, Francisco conoció el ejemplo de su hermano mayor, Filemón Rivera. Fue él quien introdujo la clandestinidad en la propia casa familiar. En ella escondía un mimeógrafo con el que imprimía propaganda revolucionaria y organizaba actividades de apoyo al FSLN.
Filemón representó para Francisco un verdadero referente moral. Con el fruto de su trabajo sostenía económicamente a la familia, costeaba los estudios de sus hermanos y exigía que aprovecharan las oportunidades que él mismo no había tenido.
Descubriendo al verdadero Sandino
En uno de los pasajes más significativos de La Marca del Zorro, recuerda cómo siendo niño le llamaba la atención que pronunciar el nombre de Sandino fuera motivo de miedo dentro de su propia familia.
Mientras los adultos le pedían guardar silencio para evitar represalias, su padre y posteriormente Filemón le explicaban quién había sido Augusto C. Sandino, por qué había combatido la ocupación militar estadounidense y por qué la dictadura perseguía a quienes reivindicaban su nombre.
Aquella experiencia llevó al comandante Francisco a comprender, desde muy temprano, que la historia oficial ocultaba deliberadamente el carácter antiimperialista de la lucha nicaragüense. También descubrió las omisiones de la historia tradicional cuando en la escuela se hablaba de Andrés Castro y de la batalla de San Jacinto sin mencionar que los filibusteros derrotados eran invasores estadounidenses, mientras el nombre de Sandino permanecía completamente silenciado.
Padeciendo las desigualdades sociales
Aprendió carpintería junto a su padre, trabajó en zapatería y talabartería, fue aprendiz de mecánica, realizó labores agrícolas en las plantaciones de tabaco y, cuando no había empleo, salía junto a otros muchachos de su barrio a pescar, cortar leña o cazar para llevar alimento a su hogar.
Aquellos años le mostraron, sin intermediarios, las profundas desigualdades sociales que vivían Estelí y el país.En sus memorias recuerda una ciudad dividida entre el centro donde habitaban las familias acomodadas y los barrios obreros de calles polvorientas y viviendas de adobe.
Ingresa a las filas del FSLN
En marzo de 1972 llegó finalmente el mensaje que esperaba desde hacía meses, el Frente Sandinista aceptaba su incorporación como militante clandestino. La Guardia Nacional ya seguía sus movimientos, vigilaba constantemente a su familia y lo buscaba en las calles de Estelí.
Desde León conocería personalmente a dirigentes históricos como Óscar Turcios, Pedro Aráuz y Róger Deshon, quienes posteriormente decidieron enviarlo a Cuba para recibir preparación militar. En territorio cubano tendría además un encuentro que recordaría durante toda su vida, su primera conversación con el Comandante Carlos Fonseca Amador.
En 1973 regresó a Nicaragua y pasó a integrar una columna guerrillera bajo el mando del Comandante Carlos Agüero, desarrollando intensas jornadas de organización, captación y preparación militar de jóvenes que posteriormente se incorporarían a la lucha guerrillera.
Conductor de las tres insurrecciones de Estelí
A mediados de 1977 viajó a Honduras para incorporarse al núcleo fundador del Frente Norte «Carlos Fonseca Amador», cuya misión consistía en preparar militarmente a los guerrilleros y desarrollar acciones de hostigamiento contra la Guardia Nacional.
Posteriormente fue designado responsable del Regional Norte, comprendiendo los departamentos de Estelí, Matagalpa y Nueva Segovia.
El 9 de septiembre de 1978 asumió una de las responsabilidades históricas más trascendentales de su vida, que fue dirigir la Primera Insurrección de Estelí, una acción que marcó un punto de inflexión en la lucha revolucionaria. Recordando aquellos acontecimientos expresó: «Otros tiempos nacían, otro día nos amanecían. Estábamos en el camino de nuevas victorias…»
En enero de 1979 participó en «El Congresito», celebrado en Panamá, donde fue elegido Segundo Jefe del Frente Norte «Carlos Fonseca Amador», bajo la dirección del Comandante Germán Pomares Ordóñez, asumiendo operaciones militares en Estelí, Matagalpa, Jinotega y Nueva Segovia.
Ese mismo año dirigió la Segunda Insurrección de Estelí, iniciada el 8 de abril, acontecimiento que él mismo describió posteriormente como:
«Una ganancia estratégica en todos los sentidos, porque hicimos variar a nuestro favor el curso de la guerra. Se empezaban a abrir las puertas del triunfo, y las acciones de abril resultaron claves.»
Tras la caída en combate del Comandante Germán Pomares Ordóñez, Francisco Rivera asumió la jefatura del Frente Norte «Carlos Fonseca Amador», y el 14 de junio de 1979 encabezó la Tercera Insurrección de Estelí, combatiendo hasta el 16 de julio, cuando la ciudad fue definitivamente liberada del régimen somocista. Aquellas victorias militares constituyeron una contribución decisiva para el triunfo de la Revolución Popular Sandinista del 19 de julio de 1979.
Constructor del Ejército Popular Sandinista
Con el triunfo revolucionario, el Comandante Rivera participó en la fundación del Ejército Popular Sandinista (EPS). Fue nombrado Jefe de la I Región Militar y, posteriormente, viajó nuevamente a Cuba para cursar estudios en la Academia Militar «Máximo Gómez». En 1981 asumió la jefatura de las Tropas Guarda Fronteras (TGF), desempeñando importantes responsabilidades en la defensa de la soberanía nacional.
Como reconocimiento a su trayectoria revolucionaria, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional le otorgó el grado honorífico de Comandante Guerrillero, y posteriormente recibió oficialmente el grado de Comandante del Ejército Popular Sandinista, distinciones que reflejan el papel histórico que desempeñó durante la lucha de liberación.
Hoy, cuando el pueblo nicaragüense recuerda al Comandante Guerrillero Francisco Rivera Quintero, evoca al estratega militar que dirigió las insurrecciones de Estelí pero también reconoce al muchacho humilde que aprendió desde niño el valor del trabajo, al revolucionario formado junto a Carlos Fonseca y Germán Pomares, y al hombre que hizo de la lealtad al pueblo una convicción permanente. Su ejemplo continúa vivo en la memoria histórica de Nicaragua y en la defensa de las conquistas alcanzadas por la Revolución Popular Sandinista.
¡Honor y Gloria al Comandante Guerrillero Francisco Rivera Quintero «El Zorro»!
Fuentes:
Comandante Francisco Rivera (2016). La Marca del Zorro: https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/server/api/core/bitstreams/384d8994-187a-4f7e-aa51-fcdfef03cc11/content
El 19 digital (2024) Recordamos la valentía del Comandante Guerrillero Francisco Rivera Quintero «El Zorro»: https://www.el19digital.com/articulos/ver/154280-recordamos-la-valentia-del-comandante-guerrillero-francisco-rivera-quintero-el-zorro