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Diario Barricada
Historia

4 de noviembre de 1967: los testimonios que reconstruyeron la masacre de Monseñor Lezcano

Iris Varela
Iris Varela 04 de noviembre, 2026 • 6 min de lectura

Un reportaje publicado por Barricada el 4 de noviembre de 1979 recogió los relatos de vecinos que presenciaron el operativo de la Guardia somocista contra cuatro militantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Sus testimonios contradijeron la versión oficial de que los jóvenes habían muerto en combate.

La historia de la lucha del Frente Sandinista de Liberación Nacional también está marcada por los crímenes cometidos contra sus militantes durante la dictadura somocista. Uno de esos episodios ocurrió el 4 de noviembre de 1967, en el barrio Monseñor Lezcano, en Managua, cuando fuerzas policiales y efectivos de la Guardia Nacional irrumpieron en una casa de seguridad donde se encontraban cuatro jóvenes sandinistas.

El 4 de noviembre de 1979, el equipo de Barricada publicó en su versión impresa un reportaje que recuperó los testimonios de vecinos que presenciaron el operativo y los momentos posteriores al ataque.

Los jóvenes que se encontraban en la vivienda eran Roberto Amaya, estudiante del Instituto Ramírez Goyena; Casimiro Sotelo; Edmundo Pérez y Hugo Medina, también estudiante, según la publicación. En la casa se encontraban, además, Gladys Báez y Azucena Díaz, conocida como Susy, quienes sobrevivieron a los hechos.

Los vecinos reconstruyeron el operativo somocista

El reportaje de Barricada recogió el testimonio de Alejandro Zambrana, vecino de los jóvenes sandinistas, quien recordó que el operativo ocurrió alrededor del mediodía de un sábado.

«Fue un sábado 04 de noviembre de 1967, como a las 12 del día», relató Zambrana, con lágrimas en los ojos.

En aquella época, el vecino tenía una zapatería en su vivienda. Mientras trabajaba junto a otros zapateros, su pequeña hija Eneida llegó corriendo desde el traspatio de la casa ocupada por los militantes. La niña les advirtió que habían llegado hombres armados al lugar donde estaba jugando.

Al salir a observar lo que ocurría, Zambrana vio cómo el oficial Alesio Gutiérrez ingresaba por un zaguán que daba acceso al traspatio. Otros hombres vestidos de civil, fuertemente armados, entraron por la puerta principal. Mientras tanto, guardias somocistas vigilaban el sector.

Desde su vivienda, el testigo pudo observar parte de la intervención a través de un muro bajo que separaba ambas propiedades.

Según su relato, uno de los jóvenes se encontraba bañándose y otros dormían cuando Gutiérrez llegó acompañado de otro guardia. En ese momento, dos combatientes salieron a ver qué sucedía.

El testimonio publicado por Barricada describe que los jóvenes no realizaron disparos. Sin embargo, el oficial les ordenó que no se movieran y los amenazó.

«Pónganse de frente», recordó Zambrana que les dijo Gutiérrez.

De acuerdo con el relato, los jóvenes fueron colocados en una acera del patio y el oficial abrió fuego contra ellos. Las ráfagas les provocaron heridas en las piernas. Después, los efectivos ingresaron a la vivienda y sacaron a los militantes heridos mediante golpes y patadas.

La versión de los vecinos contradijo el relato oficial

Uno de los momentos que más impactó al testigo ocurrió cuando los jóvenes fueron trasladados hacia la calle. Zambrana recordó que uno de ellos cayó inconsciente en una cuneta, mientras los demás eran introducidos en un taxi que había sido detenido bajo amenazas.

El vecino también relató que uno de los heridos tenía las piernas tan lesionadas que no podía acomodarlas dentro del vehículo. Según su testimonio, uno de los guardias se las introdujo a patadas.

El joven que permanecía inconsciente fue subido a un jeep Nissan. Zambrana contó que, cuando un guardia advirtió a Gutiérrez que el muchacho parecía estar muriendo, el oficial respondió que lo dejaran morir.

Los vehículos partieron rumbo al sur. Entretanto, la casa de seguridad quedó ocupada por efectivos somocistas durante varios días.

Para Zambrana, lo ocurrido tuvo una contradicción que nunca olvidó: los periódicos informaron que los sandinistas habían muerto en combate, pero él aseguraba haberlos visto salir heridos de la vivienda.

«El señor Zambrano dijo que tanto él y los vecinos del lugar se extrañaron cuando por los diarios se decía que los sandinistas habían muerto en combate, cuando a él le consta que sólo iban heridos», consignó Barricada en 1979.

El testigo también señaló que los propios militantes consideraban que la vivienda pudo haber sido delatada por un hombre que habitaba en el traspatio, a quien identificaban como chofer de la Guardia y paramilitar. Sin embargo, esa sospecha quedó recogida como parte de los testimonios, sin que el reportaje aportara una comprobación independiente.

Edmundo Pérez había llegado a comprar a la pulpería

La publicación de Barricada también incorporó el testimonio de Bertha Villalta, propietaria de una pulpería situada frente a la casa donde vivían los jóvenes.

Villalta recordó que, cerca del mediodía, Edmundo Pérez llegó a su establecimiento para comprar galletas simples, queso y hielo. Según contó, el joven explicó que ya se preparaban para almorzar.

Pocos minutos después de que Pérez regresara a la casa, ocurrió el operativo.

La pulpera recordó que los jóvenes salieron vivos de la vivienda y que uno de ellos, identificado posteriormente como el muchacho que había llegado a comprar a su negocio, cayó en la cuneta, pero todavía estaba con vida.

Villalta explicó que inicialmente no conocía los nombres de los jóvenes. Los identificó después, cuando sus fotografías y nombres aparecieron publicados en los periódicos.

Su testimonio coincidió con el de Zambrana en un punto fundamental: ambos recordaban que los militantes fueron sacados con vida del inmueble, en contraste con la versión de que habían muerto durante un enfrentamiento.

La memoria de los testimonios

El reportaje publicado por Barricada el 4 de noviembre de 1979 constituye un registro periodístico de la memoria de los vecinos del barrio Monseñor Lezcano sobre los hechos ocurridos doce años antes.

A través de los relatos de Alejandro Zambrana y Bertha Villalta, la publicación reconstruyó las circunstancias del operativo, las heridas de los jóvenes y su posterior traslado, además de dejar constancia de las contradicciones entre lo que los testigos afirmaban haber presenciado y la versión difundida por los diarios de la época.

Recuperar estas páginas de la historia también permite reconocer el valor de los testimonios de quienes vivieron aquellos acontecimientos y conservar la memoria de Roberto Amaya, Casimiro Sotelo, Edmundo Pérez y Hugo Medina, los cuatro militantes sandinistas señalados en el reportaje.

Fuente: Barricada