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Diario Barricada
Efemérides de la Revolución

6 de octubre de 1986: los cachorros de Sandino derribaron el avión del mercenario Eugene Hasenfus

Iris Varela
Iris Varela 06 de octubre, 2026 • 8 min de lectura

El 6 de octubre de 1986, en Río Fajardito, San Miguelito, tres jóvenes integrantes del Batallón Ligero Cazador “Gaspar García Laviana” protagonizaron una de las acciones más recordadas de la guerra de los años ochenta: derribaron un avión que trasladaba abastecimiento para la contrarrevolución y, al día siguiente, fue capturado el mercenario estadounidense Eugene Hasenfus.

La acción fue destacada años después por la Copresidenta compañera Rosario Murillo, quien la calificó como una “gran victoria, simbólica victoria” del pueblo de Sandino, de Zeledón y de Andrés, y recordó el valor de aquellos jóvenes que defendieron la soberanía nacional.

“Los Cachorros de Sandino Byron Montiel de 17 años, Fernando Canales de 18 años y Raúl Acevedo de 20 años […] escribieron con letra grande para la historia siempre más allá, en libertad, soberanía, dignidad nacional”, expresó la compañera Rosario Murillo el 5 de octubre de 2022.

Una misión de abastecimiento para la contrarrevolución

Tras el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 1979, el país enfrentó la amenaza de los remanentes de la Guardia Nacional somocista, quienes se habían reconcentrado en la frontera con Honduras.

Con la llegada de Ronald Reagan a la Presidencia de Estados Unidos, en 1981, se intensificó la política de agresión contra el proyecto revolucionario y el pueblo nicaragüense, mediante la organización, financiamiento y abastecimiento de la Contra.

Desde Honduras se conformaron fuerzas contrarrevolucionarias apoyadas por el Ejército hondureño y asistidas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA). En la frontera sur también se realizaban operaciones de abastecimiento para los grupos contrarrevolucionarios.

En ese contexto ocurrió la acción del 6 de octubre de 1986.

El Equipo de Barricada/Historia recuperó en 2019 los testimonios de dos de sus protagonistas: Fernando Canales y Byron Montiel, quienes entonces eran soldados del Servicio Militar Patriótico y se desempeñaban como flecheros, especialistas de defensa antiaérea.

Ambos se habían integrado al Servicio Militar Patriótico en abril de 1986 y posteriormente realizaron un curso en la capital sobre el sistema C-2M, conocido como flechero, dentro de la Defensa Antiaérea Sandinista.

“A las doce y cuarenta y cinco […] se dio la oportunidad”

Los jóvenes ya habían estado movilizados en la zona de El Castillo, Río San Juan. Según recordó Byron Montiel durante la entrevista, las rutas de vuelo de los aviones de abastecimiento partían desde Ilopango, El Salvador, y pasaban por Costa Rica para abastecer a la Contra.

El 3 de octubre fueron movilizados junto al Batallón Ligero Cazador “Gaspar García Laviana” hacia la zona de Casa de Zinc.

Dos días después, el 5 de octubre, llegó el momento que cambiaría sus vidas.

Fernando Canales recuerda que eran aproximadamente las 12:45 cuando se detectó el objetivo:

“Quien detecta el objetivo principal es el escolta del Jefe de Plana Mayor Pablo Betancourt, y lo primero que dice es: -El avión jefe, viene el avión… Cuando dice el jefe: -¡El avión! -, nosotros inmediatamente salimos a ocupar el lugar de objetivo”.

Recibieron entonces la orden de colocarse en posición de tiro y esperar el momento adecuado. Para ambos protagonistas, aquel resultado fue consecuencia de un trabajo colectivo.

“Fue un trabajo en equipo”, coincidieron.

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El disparo contra el avión

Canales recuerda que comenzó a seguir el objetivo cuando se encontraba aproximadamente a cinco kilómetros de distancia.

“Comencé con la puntería, venía más o menos como a cinco kilómetros de distancia, con la flecha tenía que hacer el tiro efectivo de realizar el tiro al encuentro… cuando lo comienzo a detectar con flecha, poniéndole la mira principalmente para determinar a cuantos kilómetros venía”.

Mientras esperaba el momento para disparar, debía mantener la concentración sobre el objetivo.

“Como a los tres kilómetros comienzo ya a asegurarme bien que en ese momento no sabía ni para dónde apretar, la fuente de energía que le metes al cohete”.

Byron Montiel también recuerda el procedimiento. Habían llevado una fuente de poder adicional, aunque la primera debía ser utilizada de manera efectiva, debido al tiempo limitado de funcionamiento.

“Le activé la fuente de poder. Nosotros siempre caminábamos una fuente de poder extra, pero de hecho que teníamos que ser efectivos con la primera fuente de poder, esa fuente de poder son sesenta segundos que tardan, después se queman y ya no alimentan al cohete”.

El avión realizó una desviación y una nube dificultó por un momento la visibilidad de Canales.

Sin embargo, cuando el objetivo volvió a quedar a la vista, el flechero logró efectuar el disparo.

“Le digo al flechero: prepárame la otra fuente y tenela lista, pero bueno mientras él [avión] logra salir de esa pequeña nube, lo capturé de nuevo, cuando lo capturé de nuevo es que hago el disparo del segundo gatillo y fue cuando la flecha salió, se elevaba rumbo al objetivo”.

Byron recuerda lo que observaron inmediatamente después:

“Miramos salir el misil y le pega en el motor derecho, se vio una bola de fuego, nos alegramos…. el avión cae como a un kilómetro y medio de donde estábamos…y se ven tres bultos, dos caen y el otro abre un paracaídas”.

El avión, de acuerdo con el testimonio de los protagonistas, era un Hércules C-123 K.

Posteriormente, un pelotón se trasladó hasta el lugar donde había caído la aeronave. Allí encontraron los pertrechos que eran trasladados para abastecer a la Contra.

La captura de Eugene Hasenfus

La historia tendría un nuevo capítulo al día siguiente.

El 6 de octubre, Byron Montiel y Fernando Canales salieron a buscar comida y cortar mazorcas de maíz. Durante esa actividad, Byron observó a una persona cerca del lugar.

“Al día siguiente, 6 de octubre fuimos con Canales a buscar comida, a cortar mazorcas de maíz… prácticamente cuando estábamos allí, le digo: -Allí hay alguien…. avisamos al Puesto de Mando y mandaron a revisar y el que estaba era el gringo, Eugenio Hasenfus, durmió cerca de donde estábamos”.

La persona localizada era Eugene Hasenfus, responsable de la carga aérea que trasladaba el avión derribado.

Fernando Canales recuerda que, después de la captura, recibieron orientaciones para trasladarlo con vida.

“Nos daba las orientaciones, entonces él decía que iba a ser más efectivo llevar a ese hombre vivo”.

El 7 de octubre, muy temprano, llegaron helicópteros y más tropas para asegurar el área. También llegaron periodistas para dar cobertura al acontecimiento.

La captura de Hasenfus y los documentos encontrados entre los restos del avión constituyeron, de acuerdo con la memoria histórica presentada por Barricada, elementos centrales para evidenciar las operaciones de abastecimiento dirigidas hacia la contrarrevolución.

La noticia trascendió las fronteras de Nicaragua.

En aquellos días, el diario Barricada llevó el acontecimiento a su portada con un titular contundente: “Se atrevieron y así quedaron”, acompañado por la icónica fotografía de la captura.

Una acción que quedó en la memoria histórica

Fernando Canales y Byron Montiel reconocen que, en aquel momento, no alcanzaban a dimensionar la importancia histórica de lo que habían vivido.

Posteriormente fueron condecorados con la Medalla Camilo Ortega en Oro por el Ejército Popular Sandinista y viajaron a países amigos de la Revolución, entre ellos Cuba, donde recibieron la condecoración 30 aniversario del Desembarco del Granma, de manos del Comandante Fidel Castro Ruz.

Para ambos protagonistas, aquella acción fue una muestra de defensa de la soberanía nacional frente a la agresión contra Nicaragua.

En la entrevista realizada en octubre de 2019, también destacaron la importancia de que las nuevas generaciones conozcan aquel episodio y la participación de los jóvenes que, desde el Servicio Militar Patriótico, asumieron tareas de defensa de la Patria.

La compañera Rosario Murillo, al recordar la acción el 5 de octubre de 2022, señaló que aquellos jóvenes fueron condecorados con la Medalla Camilo Ortega Saavedra “por su valor, su entrega y sobre todo su conciencia alzada defendiendo la integridad, defendiendo la soberanía de nuestra Nicaragua”.

El mensaje de Byron Montiel a las nuevas generaciones

Al finalizar la entrevista, Byron Montiel dejó un mensaje dirigido a las jóvenes generaciones de militantes y reivindicó el legado de los héroes y mártires mencionados en su testimonio:

“Que los jóvenes se sientan apoyados en nosotros, que sigan adelante, que luchamos por la juventud de hoy, porque luchamos siguiendo el legado de nuestro General Sandino, de Zeledón, de Carlos Fonseca, de Tomás Borge y todos los héroes y mártires. Tenemos que ser fuertes, porque la única alternativa que tenemos es el Frente Sandinista de Liberación Nacional….”

A casi cuatro décadas de aquel 5 de octubre de 1986, los testimonios de Fernando Canales y Byron Montiel permiten acercarse, desde la voz de sus protagonistas, a uno de los episodios que quedaron registrados en la memoria histórica de Nicaragua.