Un recorrido de Revista en Vivo de Canal 4 por Monimbó mostró el trabajo de artesanos y jóvenes que mantienen viva una de las expresiones culturales más emblemáticas de Nicaragua, cuya celebración reúne a familias y visitantes.
La ciudad de Masaya, reconocida por su riqueza folklórica y sus tradiciones populares, se prepara para vivir una nueva edición del Festival de los Agüizotes, una celebración que reúne mitos, leyendas, máscaras, música y expresiones propias de la identidad nicaragüense.
En un recorrido por el barrio indígena de Monimbó, el equipo de Revista en Vivo de Canal 4 visitó talleres de artesanos dedicados a la elaboración de máscaras, trajes y otros elementos tradicionales que dan vida a los personajes de esta festividad, cuya historia se transmite de generación en generación.
La cobertura mostró cómo familias artesanas y jóvenes artistas trabajan para preservar este patrimonio cultural, al tiempo que incorporan nuevas técnicas y acabados para mantener viva la tradición.
Jóvenes artesanos innovan sin perder las raíces
En uno de los talleres visitados, Orlando explicó que la elaboración de máscaras constituye una forma de mantener vivas las expresiones culturales de Masaya, entre ellas El Güegüense, el Toro Huaco y los Agüizotes.
Durante el recorrido, presentó figuras inspiradas en personajes de los mitos y leyendas, como la Segua y el diablo rojo, cuyas características se reinterpretan mediante el trabajo artístico.
El artesano destacó el sentido cultural y educativo que históricamente tuvieron estas historias en las comunidades.
“Los espantos solo le salen a personas que andan a altas horas de la noche haciendo cosas malas, o de mujeriego, o personas que están tomadas”, explicó, al referirse a la manera en que los relatos populares transmitían enseñanzas sobre la conducta y la moral de la sociedad.
Por su parte, Silvio Méndez mostró el proceso de elaboración de las máscaras, que comienza con la preparación de un molde de plastilina o barro. Posteriormente, se aplican capas de cartón y se incorporan materiales de refuerzo para mejorar su resistencia.
El joven artista explicó que el uso de fibra de vidrio permite crear piezas más livianas y duraderas, mientras que los acabados buscan dar mayor realismo a los personajes tradicionales.
Raquel Pilarte, otra de las artistas del taller, destacó la importancia de involucrar a más personas en estas labores.
“Necesitamos conservar nuestras tradiciones, porque mucha gente no lo hace y pueden sumarse a los talleres para aprender y valorar el trabajo y el esfuerzo”, expresó.
La participación juvenil también quedó reflejada en el testimonio de Jessica Vivas, de 20 años, quien se integró a la iniciativa motivada por el interés de preservar las costumbres de su comunidad.
“Los jóvenes somos los que venimos a revolucionar todo esto, somos los que venimos a innovar y tenemos que llevar el mensaje a los demás jóvenes de que estas tradiciones y esta cultura son de nosotros”, manifestó.
Talleres familiares mantienen viva la elaboración de máscaras
El recorrido también llegó al taller Los Diablos, donde la familia Espinoza lleva más de 35 años dedicada a la elaboración de máscaras y trajes utilizados durante los Agüizotes.
Lester Espinoza explicó que el trabajo se desarrolla durante todo el año, aunque la demanda aumenta a partir de junio, cuando comienzan a recibir encargos para las celebraciones de septiembre y octubre.
“Claro, la idea es mantener siempre lo tradicional”, señaló al mostrar las máscaras de brujas, calaveras, la Llorona y diablos, entre otros personajes que forman parte del imaginario popular.
En el taller, los integrantes de la familia participan en distintas etapas de producción: algunos elaboran las máscaras, otros se encargan de pintarlas y realizar los acabados, mientras que sus padres confeccionan las cotonas y los trajes tradicionales.
La actividad no se limita a la fabricación de piezas nuevas. También ofrecen servicios de restauración y retoque para conservar máscaras que han sido utilizadas durante años.
Espinoza explicó que algunas piezas tienen entre cinco y seis años de antigüedad, mientras que otras superan las dos décadas. De esta manera, los participantes pueden recuperar sus máscaras y continuar utilizándolas en la festividad.
Los artesanos combinan técnicas tradicionales, como el papel maché elaborado con papel, yeso y almidón, con materiales más modernos, entre ellos la fibra de vidrio. El tiempo de elaboración depende del tipo de máscara y de los procesos de secado y acabado.
La producción también incluye diseños personalizados, de acuerdo con los pedidos de los clientes, lo que permite incorporar nuevas propuestas sin abandonar por completo las figuras tradicionales.
Los Agüizotes también dinamizan la economía de Masaya
La elaboración y venta de máscaras, cotonas y disfraces representa una fuente de ingresos para las familias artesanas de Monimbó. A esta actividad se suman los negocios de comida, los restaurantes, los alojamientos y otros servicios que reciben a quienes llegan a Masaya para participar en la celebración.
Durante la entrevista, Lester Espinoza explicó que la demanda de productos aumenta considerablemente antes del festival y que, en esta ocasión, el taller ya se encontraba concentrado en completar los pedidos pendientes.
El artesano también compartió una tradición familiar vinculada con la solidaridad comunitaria: parte de las ganancias obtenidas se destina a la preparación y entrega gratuita de comida típica durante la Vela del Candil.
Entre los alimentos que ofrecen están los tamales rellenos y la masa de cazuela acompañada de café, como una manera de compartir con las personas que acuden a esta actividad.
Así, la celebración trasciende el desfile de personajes y se convierte en un espacio de encuentro, convivencia y apoyo a las actividades económicas de la localidad.
Una tradición que nació en Masaya y se extiende a otras regiones
Durante el recorrido, Orlando también explicó el origen y significado de los Agüizotes, vinculados con los mitos, las leyendas y las historias de espantos transmitidas por los antepasados.
Según su explicación, el término se relaciona con los espantos del agua o cercanos al agua, en un entorno cultural marcado por la laguna y el volcán de Masaya.
El especialista señaló que, a finales de la década de 1970, un grupo de habitantes de Masaya y Monimbó impulsó la idea de organizar un festival que recreara los relatos populares mediante máscaras, vestuarios y personajes inspirados en la tradición oral.
Entre las figuras que forman parte de este universo cultural se encuentran la Vieja del Volcán, la Segua, la Mocuana, la Carretanagua, el Padre sin Cabeza, los cadejos, las brujas y los duendes.
Orlando explicó que la Vieja del Volcán ocupa un lugar particular entre los personajes propios de Masaya. De acuerdo con los relatos históricos y populares que mencionó, era consultada por las comunidades para conocer aspectos relacionados con las cosechas, las lluvias, el matrimonio y la prosperidad.
Asimismo, destacó que la tradición ha trascendido las fronteras de Masaya y se ha extendido a otros departamentos del país, donde nuevas generaciones han retomado esta expresión cultural y le han incorporado sus propias interpretaciones.
“Todo es evolutivo. En el folclore también evoluciona y dentro de esto también los jóvenes le ponen su toque, lo novedoso”, expresó Orlando, al señalar que las nuevas técnicas permiten crear máscaras más realistas y con mayores detalles artísticos.
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La Vela del Candil antecede al desfile de los Agüizotes
Como parte de las actividades previas, el jueves se realizó la tradicional Vela del Candil, una manifestación que rememora las antiguas prácticas de iluminación y vigilia, al tiempo que reúne las máscaras y los personajes que protagonizan la festividad.
Orlando explicó que esta actividad evoca las costumbres de los antepasados y permite recordar las historias, los mitos y las leyendas que forman parte de la memoria colectiva de Masaya.
La música de los filarmónicos, los trajes, las máscaras y la participación de las familias completan una celebración que se caracteriza por el ambiente festivo y la convivencia comunitaria.
De acuerdo con lo explicado durante el recorrido, el desfile de los Agüizotes estaba previsto para este viernes, con la concentración de los participantes a partir de las 6:00 de la tarde en la plaza principal de Monimbó y la salida del recorrido a las 7:00 de la noche.
El trayecto tradicional comprende sectores de Monimbó y del centro de Masaya, incluidos los barrios San Miguel, El Calvario y San Jerónimo, antes de retornar hacia el parque central y la Plaza Magdalena.
Orlando indicó que la celebración abarca más de diez cuadras y convoca a participantes de Masaya y de otros departamentos, en una manifestación que integra cultura, arte, música y gastronomía.
El recorrido de Revista en Vivo de Canal 4 permitió conocer de cerca el esfuerzo de los artesanos y las familias que mantienen viva esta expresión popular. Su trabajo demuestra que los Agüizotes no solo representan una noche de máscaras y espantos, sino también una tradición que fortalece la identidad cultural, transmite conocimientos entre generaciones y contribuye al dinamismo económico de Masaya.