Durante el acto central del 46 aniversario de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, el Comandante Daniel Ortega realizó un amplio recorrido por diferentes episodios de la historia nacional y latinoamericana para reflexionar sobre el uso de las fuerzas navales, las intervenciones extranjeras y la defensa de la soberanía de los pueblos.
El Comandante Daniel Ortega, Copresidente de Nicaragua y Jefatura Suprema del Ejército de Nicaragua, inició esta parte de su intervención con una reflexión sobre la primera gran embarcación que, según el relato bíblico, tuvo como propósito preservar la vida: el Arca de Noé.
“La primera gran fuerza naval en el mundo no se construyó para matar, ni se construyó para hacer guerras, ni se construyó para destruir a los pueblos”, expresó.
Desde esa idea, el Copresidente desarrolló un recorrido por siglos de historia para contrastar el uso de las embarcaciones para preservar la vida con su utilización por diferentes potencias para conquistar territorios, controlar rutas y someter pueblos.
La conquista española y las embarcaciones como instrumentos de dominación
El Comandante Daniel Ortega trasladó su reflexión a la llegada de los españoles a América.
Recordó que el Reino de España construyó grandes embarcaciones que cruzaron el Atlántico y llegaron a las costas americanas.
“¿Para qué? Para venir a adueñarse de estas tierras, de estos pueblos, de sus riquezas; para venir a esclavizarlos, a colonizar a los pueblos”, expresó.
En su relato mencionó a Gil González Dávila y Andrés Niño, vinculándolos con las primeras expediciones españolas por el territorio centroamericano.
El argumento del Copresidente no se limitó a la conquista española. Su propósito fue mostrar cómo, desde los primeros procesos de expansión europea, las capacidades marítimas estuvieron asociadas también con proyectos de dominación territorial.
La presencia británica en la Costa Caribe
El siguiente capítulo abordado por el Comandante Daniel Ortega fue la presencia británica en la Costa Caribe.
Recordó que el primer desembarco e incursión formal de los ingleses se remontaba a 1633, cuando el capitán Sussex Cammock llegó a Cabo Gracias a Dios para establecer una colonia comercial y relaciones con los pueblos indígenas.
Fuentes históricas ubican a Cammock en Cabo Gracias a Dios en ese período y documentan el establecimiento de una presencia inglesa vinculada a la Costa de Mosquitos y las relaciones con los miskitos.
“Ahí instalados los ingleses, lógicamente, se sentaron las bases de la presencia británica”, explicó el Copresidente.
En su lectura histórica, esa presencia facilitó posteriormente el establecimiento de comerciantes y piratas y contribuyó a una relación de larga duración entre los británicos y sectores del pueblo miskito.
El desembarco alemán de 1878
El Comandante Daniel Ortega también recordó un episodio menos conocido de la historia nacional: la intervención alemana de 1878.
La transcripción presentaba algunos nombres deformados, pero el episodio corresponde al caso Eisenstück, una disputa diplomática entre Alemania y Nicaragua que terminó con el despliegue de buques de guerra alemanes.
La documentación histórica registra que Alemania exigió una indemnización de 30,000 dólares y un saludo oficial a su bandera; el Gobierno nicaragüense terminó aceptando esas condiciones. Un estudio histórico del Centro de Investigación de la Comunicación de la Fundación Enrique Bolaños documenta el pago y el acto oficial en Corinto.
El Comandante Daniel Ortega utilizó este episodio para destacar nuevamente el peso que las potencias podían ejercer sobre Nicaragua mediante su poder naval.
José Santos Zelaya y la presión de Estados Unidos
El recorrido histórico continuó con el General José Santos Zelaya y la Revolución Liberal.
El Comandante Daniel Ortega presentó a Zelaya como un gobernante que impulsó transformaciones profundas y recordó particularmente su interés en desarrollar un canal interoceánico por Nicaragua.
Posteriormente explicó que Estados Unidos se opuso a ese proyecto y recordó la presión ejercida contra el Gobierno de Zelaya.
En este punto mencionó la Nota Knox, mediante la cual Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Nicaragua el 1 de diciembre de 1909. La documentación oficial de la Oficina del Historiador del Departamento de Estado de Estados Unidos confirma esa ruptura y señala que Zelaya renunció el 17 de diciembre de 1909.
“No les pareció que Zelaya estuviera intercambiando con el Gobierno de Japón para construir Nicaragua. ¿Por qué? Porque ese canal lo querían para ellos los Yankees”, afirmó el Comandante.
La referencia fue utilizada para explicar su interpretación sobre los intereses estadounidenses alrededor de la posibilidad de un canal interoceánico por territorio nicaragüense.
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Benjamín Zeledón: “primero muerto que traidor a su patria”
Posteriormente, el Comandante Daniel Ortega recordó la figura del General Benjamín Zeledón, presentado en su intervención como uno de los principales símbolos de la resistencia frente a la intervención estadounidense.
El Copresidente relató que Zeledón se negó a rendirse ante las fuerzas que lo enfrentaban y recordó una carta vinculada a los últimos días del héroe nacional.
También destacó la coincidencia entre la fecha de nacimiento y la de su muerte: 4 de octubre.
La documentación oficial del Ejército de Nicaragua establece que Benjamín Zeledón nació el 4 de octubre de 1879 y murió el 4 de octubre de 1912, durante la intervención estadounidense de ese año.
Para el Comandante Daniel Ortega, Zeledón representa la continuidad de la resistencia nicaragüense frente a las intervenciones extranjeras.
Sandino y el rechazo al Pacto del Espino Negro
El siguiente momento histórico abordado fue el de Augusto C. Sandino.
El Comandante Daniel Ortega recordó el Pacto del Espino Negro y la decisión de Sandino de no aceptar el acuerdo que puso fin a la resistencia de una parte de las fuerzas liberales.
La fecha históricamente documentada es el 4 de mayo de 1927, cuando se produjo el acuerdo entre José María Moncada y Henry L. Stimson. Posteriormente Sandino decidió continuar la lucha. La documentación oficial del Ejército de Nicaragua registra esta etapa y la posterior fundación del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua.
“Ni me vendo ni me rindo jamás”, recordó el Comandante Daniel Ortega al referirse a la posición histórica atribuida a Sandino.
El Copresidente explicó que las fuerzas estadounidenses fueron incrementando su presencia y que Sandino optó por trasladar el escenario de combate hacia las montañas.
En su exposición, este episodio representó otro momento de la historia nacional en el que la defensa de la soberanía se enfrentó a una potencia militar extranjera.
William Walker: otra llegada por mar a Nicaragua
El Comandante Daniel Ortega también dedicó parte de su intervención a William Walker, quien llegó a Nicaragua durante la guerra civil entre liberales y conservadores.
La transcripción original señalaba el 16 de junio de 1855, y esa fecha debe mantenerse: la cronología histórica de la Fundación Enrique Bolaños registra que Walker desembarcó en El Realejo el 16 de junio de 1855, procedente de San Francisco, al frente de 58 filibusteros contratados por el Gobierno Provisorio de León.
Una fuente de la Asamblea Nacional también registra el 16 de junio de 1855 como fecha de llegada de Walker a El Realejo.
El Comandante explicó que Walker inicialmente llegó invitado por el bando democrático para participar en el conflicto interno, pero posteriormente consiguió apoderarse del poder político.
“Tras avanzar en el conflicto, Walker logró manipular la situación política y se proclamó presidente de Nicaragua en 1856”, recordó el Copresidente.
También mencionó entre las medidas de su régimen la legalización de la esclavitud y el intento de imponer el inglés como idioma oficial.
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San Jacinto y la respuesta de los nicaragüenses
El relato llegó luego a la Batalla de San Jacinto, librada el 14 de septiembre de 1856.
El Comandante Daniel Ortega destacó el liderazgo del Coronel José Dolores Estrada y el papel de los combatientes nicaragüenses que enfrentaron a las fuerzas filibusteras.
También recordó el episodio de Andrés Castro, quien, según el parte oficial de la batalla, al quedarse sin fuego en su carabina, derribó a un filibustero utilizando una piedra.
La documentación oficial del Ejército de Nicaragua recoge precisamente este episodio y destaca la dirección táctica de Estrada y la acción de Andrés Castro.
El Comandante Daniel Ortega utilizó San Jacinto para destacar cómo una fuerza nicaragüense con menores recursos materiales pudo enfrentar a un enemigo con mayor capacidad de fuego.
“Eso sumado a la muerte de Byron Cole (…) y el remate lo dio Andrés y tuvieron que salir huyendo”, relató.
La victoria de San Jacinto fue, de acuerdo con la historia militar oficial, la primera gran derrota del filibusterismo después de la unidad nacional y marcó el inicio de un proceso que culminaría con la derrota definitiva de Walker.
La independencia y las luchas latinoamericanas
El Comandante Daniel Ortega amplió después el análisis hacia la independencia de Centroamérica.
Recordó las rebeliones contra el dominio español, el proceso independentista mexicano y las campañas libertadoras de Simón Bolívar en América del Sur.
Desde su interpretación, la independencia centroamericana no puede comprenderse únicamente como un proceso aislado dentro de cada territorio, sino dentro de un contexto continental marcado por el debilitamiento del poder español.
El Copresidente señaló además la importancia de las luchas desarrolladas en México y América del Sur para la transformación del escenario político que finalmente permitió la independencia de Centroamérica.
Barcos para la guerra o barcos para la vida
Después de recorrer siglos de historia, el Comandante Daniel Ortega regresó al punto inicial de su reflexión.
La pregunta planteada fue sencilla: ¿para qué se han utilizado históricamente las embarcaciones y las fuerzas navales?
Su respuesta fue una crítica al uso de grandes capacidades militares para destruir y hacer la guerra.
“Se han utilizado más para la muerte que para la vida”, afirmó.
Frente a esa historia, el Copresidente planteó una concepción diferente para las fuerzas navales.
“Nosotros tenemos que seguir defendiendo el principio de que los barcos, las fuerzas navales deben ser para la vida”, expresó.
Y explicó que deben estar preparadas para auxiliar a poblaciones afectadas por inundaciones, rescatar personas y proteger a quienes se encuentran en situaciones de peligro.
Una reflexión histórica que llega hasta el presente
El recorrido realizado por el Comandante Daniel Ortega durante el 46 aniversario de la Fuerza Naval tuvo como hilo conductor la relación entre poder naval, soberanía, intervención extranjera y defensa de la vida.
Desde la conquista española hasta las intervenciones británica, alemana y estadounidense; desde William Walker y San Jacinto hasta Benjamín Zeledón y Augusto C. Sandino, el Copresidente presentó distintos episodios como parte de una historia marcada por la disputa sobre la soberanía de Nicaragua.
El cierre de su reflexión regresó al presente.
“Esta es una fuerza naval que no está para andar matando, sino más bien para andar salvando vidas”, afirmó.
Al mismo tiempo, dejó claro que esa misión humanitaria debe coexistir con la defensa de la soberanía nacional.
“Lógicamente también tiene que proteger la soberanía del país”, sostuvo.
Así, el mensaje histórico del Comandante Daniel Ortega durante el 46 aniversario de la Fuerza Naval vinculó el pasado y el presente bajo una misma idea: Nicaragua debe contar con capacidades para defender su soberanía, pero las fuerzas navales deben estar fundamentalmente al servicio de la vida, la paz y el pueblo.