La Copresidenta de Nicaragua, compañera Rosario Murillo, destacó la fuerza de la fe y la devoción como parte de la identidad de las familias nicaragüenses, al evocar sus recuerdos de infancia en Niquinohomo y reflexionar sobre el respeto a las diferentes formas de expresar la espiritualidad.
Durante sus declaraciones, la mandataria recordó las campanas de Niquinohomo, lugar al que acudía con frecuencia y que permanece ligado a sus recuerdos familiares y religiosos.
“Allá en Niquinohomo, donde nosotros íbamos con tanta frecuencia, porque de ahí somos, de ahí venimos, esas campanas que cantaban a gloria o que doblaban al duelo o que llamaban a las misas y los rezos”, expresó.
La compañera Rosario Murillo evocó aquellos momentos como parte de una vida marcada por la devoción y por una fe que, según manifestó, permanece viva.
“Acudíamos con ojos iluminados, no sólo por la devoción, sino por un corazón fervoroso que vibraba como vibra hoy al viento y al tiempo perfecto de la voluntad de Dios”, manifestó.
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“Somos creyentes y devotos”
La Copresidenta afirmó que reconocer y vivir la fe no debe ser motivo de vergüenza ni considerarse una expresión de atraso frente a las transformaciones de la sociedad.
“No nos avergüenza, no nos hace sentir atrasados afirmar que somos creyentes. Las llamadas modernidades no opacan ni apagan nuestra fe. Somos creyentes y devotos”, sostuvo.
En este sentido, señaló que la fe constituye una fuente de fortaleza para asumir las responsabilidades y desafíos que presenta la vida, incluso en los momentos más difíciles.
Para la mandataria, la espiritualidad permite fortalecer el alma y cumplir las misiones de vida con alegría, confianza y sentido de propósito.
Respeto a todas las expresiones de fe
En su reflexión, la compañera Rosario Murillo también destacó el respeto hacia las distintas formas de alabar a Dios y hacia los diferentes credos y expresiones religiosas.
“Somos además profundamente respetuosos de todas las formas de alabar a Dios, desde todos los credos y expresiones religiosas que en todas partes de nuestro mundo fortalecen el alma”, afirmó.
La Copresidenta señaló que las distintas manifestaciones de espiritualidad pueden contribuir a fortalecer a las personas para enfrentar los desafíos y cumplir sus propósitos.
Asimismo, evocó las luces y velas encendidas en santuarios, altares, templos y hogares de distintas partes del mundo.
“Nos llenan, nos llegan, nos enaltecen y dignifican”, expresó, al referirse a esas manifestaciones de fe.
Para la mandataria, estas expresiones conducen también hacia la humildad y la aceptación de la voluntad divina.
“El hombre, la mujer, proponemos, Dios dispone”
En ese contexto, la compañera Rosario Murillo retomó una frase que sintetiza su reflexión sobre la relación entre las decisiones humanas y la voluntad de Dios:
“El hombre, la mujer, proponemos, Dios dispone”.
La Copresidenta sostuvo que la fuerza de Dios permite encontrar guía, criterio, entendimiento y energía para avanzar por los caminos que corresponden a cada persona.
“Su potencia, su poder, su mandato, sus dones y su forma única de hacernos capaces de interpretar, conocer y cumplir con lo que corresponda a nuestros caminos propios, es la lógica en la que gira el mundo”, manifestó.
También señaló que la existencia humana está marcada por transformaciones y etapas que comienzan y terminan.
“Porque cambiamos, abrimos y cerramos ciclos”, expresó.
Según la reflexión de la Copresidenta, en cada uno de esos ciclos las personas encuentran en Dios una fuente de orientación y fortaleza para afrontar las circunstancias.
“Nos llega de Dios, de su fuerza incomparable, la guía, el criterio, el entendimiento y la energía para hacer o deshacer según sea el caso y seguir haciendo o seguir deshaciendo”, afirmó.
De esta manera, la compañera Rosario Murillo vinculó sus recuerdos de Niquinohomo y las tradiciones religiosas de su infancia con una reflexión sobre la fe como fuente de fortaleza, humildad y guía, al tiempo que destacó el respeto hacia las distintas maneras de creer y expresar la espiritualidad.