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Migración y niñez en Nicaragua: Ministerio de la Familia alerta sobre el impacto emocional en los hijos que quedan al cuidado de terceros

Iris Varela
Iris Varela 04 de noviembre, 2026 • 7 min de lectura

La migración de uno o ambos padres no solo transforma la dinámica económica de una familia, también puede generar consecuencias emocionales, educativas y sociales en niñas, niños y adolescentes que permanecen en Nicaragua bajo el cuidado de otros familiares. Ante esta realidad, el Ministerio de la Familia llama a fortalecer la comunicación, la supervisión y los factores de protección para garantizar el bienestar de la niñez.

Durante el programa Desde el Parlamento, Lyuna Mayela Luna Dávila, directora general de Asuntos Familiares e Internacionales del Ministerio de la Familia, quien explicó los principales riesgos que enfrenta la niñez cuando sus padres migran y la importancia de identificar oportunamente los cambios en su comportamiento.

¿Cómo afecta la migración a los niños y adolescentes?

La especialista explicó que la migración consiste en el traslado de una o varias personas dentro del territorio nacional o hacia otro país. Sin embargo, cuando quienes migran son el padre o la madre, esta decisión modifica la estructura familiar y puede generar afectaciones en el desarrollo emocional de los hijos.

«Trae un impacto, primeramente, en la familia, porque si se quedan niños pequeños bajo la supervisión de cuidadores, ya sea el abuelo, las abuelas, los tíos o los primos, se genera una nueva responsabilidad», señaló Lyuna Dávila.

Uno de los principales efectos es el sentimiento de abandono que pueden experimentar niñas, niños y adolescentes, incluso cuando la migración responde a la búsqueda de mejores condiciones económicas y no a una intención de desatender a la familia.

La funcionaria explicó que los menores pueden experimentar tristeza, incertidumbre y preocupación por la ausencia de sus padres. También pueden preguntarse dónde están, si se encuentran bien o a quién acudir cuando enfrentan alguna dificultad.

En ese sentido, advirtió que la ausencia de las figuras paterna y materna puede debilitar los factores de protección que acompañan el crecimiento de la niñez, especialmente cuando no existe una comunicación constante o un vínculo de confianza con las personas que quedan a cargo.

Señales de alerta: cambios de comportamiento y bajo rendimiento escolar

La afectación emocional puede manifestarse de diferentes maneras. Por ello, Lyuna Dávila destacó que las familias deben prestar atención a los cambios en el comportamiento de sus hijos, sin asumir que se trata únicamente de una etapa propia de su edad.

Entre las principales señales de alerta mencionó:

  • Tristeza frecuente y aislamiento.
  • Pérdida de interés por salir o compartir con otras personas.
  • Alteraciones en los hábitos de sueño y alimentación.
  • Desinterés por los estudios y disminución del rendimiento académico.
  • Cambios repentinos de comportamiento y actitudes de rebeldía.
  • Acercamiento a compañías o entornos que pueden representar riesgos.

La especialista hizo énfasis en que el desempeño escolar también puede verse afectado por la ausencia de los padres.

«No podemos descalificar y decir: “Es que Pedrito no quiere estudiar ahorita”, porque no sabemos si viene con un sentimiento de abandono, un sentimiento de tristeza que no le permite concentrarse en sus estudios», explicó.

Por esta razón, insistió en que la atención debe comenzar en el hogar y continuar con el acompañamiento de los centros educativos y las instituciones que trabajan por el bienestar de la niñez.

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Los cuidadores también necesitan orientación y acompañamiento

Cuando los padres migran, generalmente los abuelos, tíos u otros familiares asumen la responsabilidad del cuidado. No obstante, esta tarea implica nuevos desafíos, especialmente cuando se trata de adultos mayores.

Lyuna Dávila advirtió que antes de tomar la decisión de migrar es fundamental valorar quién quedará a cargo de los hijos, considerando su edad, las condiciones del cuidador y la capacidad de garantizarles protección y acompañamiento.

«Los abuelos son un apoyo, una red familiar tremenda. Pero debemos recordar que ese abuelito también necesita del cuido», expresó.

Asimismo, explicó que los cuidadores pueden enfrentar dificultades para establecer límites y relacionarse con niñas, niños y adolescentes que han recibido una crianza diferente.

Ante esta situación, el Ministerio de la Familia desarrolla herramientas de acompañamiento mediante las consejerías familiares, la Escuela de Valores para Adolescentes y la Escuela de Valores para Padres, Madres y Tutores.

Estos espacios permiten abordar temas relacionados con las relaciones humanas, la convivencia familiar, la sexualidad y los estilos de crianza con ternura, brindando herramientas para fortalecer las relaciones y atender las necesidades de la niñez.

Videollamadas y redes sociales: la comunicación no sustituye la presencia de los padres

Otro aspecto abordado durante la entrevista fue el uso de teléfonos, tabletas y plataformas digitales como medios de comunicación entre padres migrantes e hijos.

La especialista reconoció que las videollamadas pueden contribuir a mantener los vínculos afectivos, siempre que se conviertan en espacios de comunicación de calidad. Sin embargo, aclaró que estos recursos no sustituyen el contacto físico ni la presencia cotidiana de los padres.

«No sustituye una videollamada a la presencia de los padres», enfatizó.

También advirtió sobre los riesgos asociados al uso de redes sociales y aplicaciones digitales sin supervisión, especialmente cuando los menores pueden establecer contacto con personas desconocidas o adultos que se hacen pasar por niños y adolescentes.

Por ello, recomendó que los padres y tutores supervisen los contenidos que consumen sus hijos, las aplicaciones que utilizan y las personas con quienes mantienen comunicación.

La protección digital debe considerar la edad y el nivel de madurez de cada menor, garantizando espacios seguros y una orientación adecuada.

Uniones tempranas: otro riesgo cuando falta el acompañamiento familiar

Durante la conversación, también se planteó la preocupación por las uniones tempranas y los riesgos que pueden enfrentar adolescentes que crecen sin la supervisión cercana de sus padres.

Al respecto, Lyuna Dávila explicó que la ausencia de figuras protectoras puede aumentar la vulnerabilidad de los adolescentes, quienes se encuentran en una etapa de formación de carácter y construcción de sus proyectos de vida.

La funcionaria señaló que la Escuela de Valores para Adolescentes incorpora contenidos sobre sexualidad, relaciones humanas, uniones tempranas y sus consecuencias, con el propósito de fortalecer la orientación y la toma de decisiones responsables.

Asimismo, destacó la importancia de trabajar estos temas con padres, madres y tutores, para que puedan acompañar a los adolescentes y contribuir a la protección de sus proyectos de vida.

Ministerio de la Familia llama a fortalecer los lazos familiares

Lyuna Dávila destacó que la atención de niñas, niños y adolescentes debe ser un esfuerzo conjunto entre las familias, los centros educativos y las instituciones del Sistema Nacional del Bienestar Social.

En este acompañamiento también mencionó el trabajo de los consejeros escolares y los esfuerzos educativos, como la merienda escolar, que contribuyen al bienestar de los estudiantes.

La especialista reiteró que la identificación temprana de las señales de alerta permite brindar acompañamiento psicológico y emocional, evitando que situaciones de tristeza y aislamiento se profundicen.

Al finalizar, recordó que las familias pueden acudir a las consejerías familiares y a los programas del Ministerio de la Familia para recibir orientación y herramientas que les permitan afrontar los desafíos de la crianza.

«Nuestro buen gobierno tiene estas políticas y son los más interesados realmente en que se fortalezcan esos lazos en la familia, pero empieza, como dice nuestra Copresidenta, por la supervisión directamente en la familia», expresó.